La Gerencia Asistencial de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid ha dado a conocer nuevos resultados del estudio nacional CUIDAMOS+75, coliderado desde su Unidad de Investigación. Se trata de una investigación multicéntrica sobre el impacto de la pandemia en la salud y la calidad de vida de las personas mayores de 75 años.
El artículo, publicado en la revista internacional Frontiers in Public Health, confirma que el 56 por ciento de las personas mayores de 75 años experimentaron cambios moderados o considerables en sus rutinas diarias a partir de la pandemia de COVID-19, especialmente las mujeres.
El trabajo lleva la firma de Milagros Rico Blázquez, profesional de la Gerencia Asistencial de Atención Primaria, como una de las primeras autoras, además de la de Marcos García Pascual, enfermero del Centro de Salud Los Alpes, en Madrid, y la autoría compartida del Grupo Clínico Cuidamos+75, del que forman parte 39 profesionales de enfermería de centros de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid.
El estudio se enmarca dentro del proyecto CUIDAMOS +75 y está financiado por la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud del Instituto de Salud Carlos III y cofinanciado por la Unión Europea.
Entre junio de 2022 y junio de 2023, profesionales de diez comunidades autónomas, entre ellas Madrid, incluyeron a 1.072 personas mayores en el estudio, a las que siguieron en la consulta de enfermería a lo largo de 18 meses.
Cambios en la vida diaria
Los resultados muestran que más de la mitad de los encuestados experimentó cambios importantes en su día a día, especialmente en las actividades sociales (48%), seguidas de las relacionadas con el cuidado de la salud (33%) y las rutinas básicas, como hacer la compra o tareas domésticas (26%).
Las mujeres reportaron más cambios en todas las categorías. En los hombres, la calidad de vida se redujo cuando se interrumpieron rutinas sanitarias o cuando se combinaron cambios en cuidados y actividades básicas. Las mujeres, reflejaron peor calidad de vida cuando se modificaron a la vez las rutinas sociales y básicas, o cuando se alteraron las tres áreas consultadas: rutinas básicas, sociales y sanitarias.
El estudio indica, además, que los efectos no dependieron de haber pasado o no la infección por COVID-19, lo que indica que el impacto social y ambiental de la pandemia pesó más que la infección en sí. Factores como la pérdida de un familiar, la sensación de amenaza ante el virus y la percepción de falta de apoyo social aumentaron la probabilidad de cambios en las rutinas.
Para finalizar, los investigadores subrayan que mantener las rutinas diarias y la participación social es esencial para la autonomía y el bienestar en las personas mayores de 75 años. Por ello, proponen estrategias que incluyan perspectiva de género, apoyo personalizado, mejora de la alfabetización digital y medidas para prevenir la soledad no deseada.
