¡Viva el Trópico!

Lula & Lola. La moda en decoración se mueve. Si hace solo poco años, todo era industrial: tubos visibles óxido como nuevo material de pintura, papeles pintados arrancados, espejos con marcas del paso de los años y cemento pulido en los suelos junto a baldosas que tenían nuestras abuelas en la casa del pueblo; todo lo nórdico fue cogiendo impulso hasta ser líder de nuestros hogares e incluso de la decoración de tiendas y restaurantes.

Quizás sea porque este año sea un poco convulso o que tenemos ganas de cambio, que parece que esos liderazgos no paran de ser reemplazados y cada vez en menos tiempo. Así, lo nórdico fue dando paso a la ternura y el buen gusto francés. La France está de moda. Abren nuevos restaurantes franceses con esa maravillosa decoración Art Decó e incluso la mezcla del Art Nouveau que aplaudo y me encanta…mezclar, mezclar y mezclar y sobre todo sin olvidar la calidez que nos puede ofrecer.

Pero llega la primavera, tanta lluvia empieza a anunciar que el ciclo oscuro del invierno acabará pronto, y poco a poco se ha ido adentrando en nuestra vida otra tendencia en decoración que sutilmente se ha hecho vanguardia de menajes, papeles pintados, sábanas e incluso cuadros. Hablamos de la decoración tropical como parte de ese pódium que hoy nos acompaña en tendencias decó.

Hojas de palmeras con papagayos de colores intensos e incluso butacas de mimbre a lo “Emmanuele” que nos ofrecen imágenes, casi casi, de ese verano que tanto ansiamos. Pero ¿qué pasa si mezclamos esas tendencias, qué ocurre si las baldosas hidráulicas las mezclamos con papagayos en marcos dorados y espejos de segunda mano con apliques industriales?…pues bien, hoy os pondré como ejemplo algo en lo que estoy trabajando, la remodelación de un pequeño aseo que tengo en mi propia casa y donde, gracias a las pinturas Chalk Paint, que absolutamente recomiendo para cambiar todo aquello que ya nos cansa, he modificado un pequeño mueble blanco dándole la calidez que proporciona el verde tropical.

A mí, personalmente, me está gustando el cambio, y vuelto a repetir: mezclar, mezclar y mezclar. Nunca como ahora se había valorado tanto la mezcla y la valentía decoradora. Y, si no os lo había dicho, hoy lo pongo en práctica: aquello que os canse, no dudéis en cambiarlo y si además os gusta el resultado final, la satisfacción siempre será inmensa, pero si no os gusta como ha quedado, tendréis otra oportunidad para seguir cambiando, ¿qué podéis perder?.

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