El sector médico de la Comunidad de Madrid afronta una semana de intensas movilizaciones. El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME), organización federada en CSIT UNIÓN PROFESIONAL, ha anunciado una huelga de 24 horas para los días miércoles 14 y jueves 15 de enero. Esta medida de presión, coordinada con la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), busca frenar el proyecto de renovación del Estatuto Marco que tramita el Ministerio de Sanidad y exigir mejoras estructurales en el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS).
El calendario de protestas incluye una manifestación de ámbito nacional el miércoles 14 de enero. La marcha partirá a las 10:00 horas desde las puertas del Congreso de los Diputados y discurrirá por el centro de la capital hasta la sede del Ministerio de Sanidad. Los convocantes denuncian que los facultativos se encuentran infrarrepresentados en las mesas de negociación y que la normativa actual no reconoce la responsabilidad y trascendencia de su labor asistencial.
Entre las reivindicaciones que han motivado el conflicto destaca la exigencia de un marco normativo específico que respete la clasificación profesional en función de la formación y la responsabilidad. En el plano laboral, los sindicatos demandan una reforma profunda de las jornadas complementarias para que las guardias y los descansos posteriores se reduzcan de forma progresiva, estableciendo un límite máximo de 12 horas consecutivas de trabajo. Asimismo, solicitan que estas horas computen a efectos de jubilación y que se apliquen coeficientes reductores para permitir el retiro anticipado del personal médico.
Respecto al funcionamiento del SERMAS, SIME insta a la administración autonómica a implementar medidas que dignifiquen el ejercicio de la medicina, independientemente de lo que se acuerde a nivel estatal. Esto incluye la regulación de la sobrecarga de demanda en Atención Primaria y hospitales mediante programas voluntarios de absorción con compensaciones adecuadas, el aumento del precio de la hora de guardia y la actualización de los módulos para profesionales mayores de 55 años. También reclaman el mantenimiento del tercio de la jornada para tareas no asistenciales, la financiación completa de la formación e investigación y la garantía de que la movilidad del personal sea siempre voluntaria.
Desde la organización sindical subrayan que la carencia estructural de profesionales no debe ser suplida mediante el recorte de derechos o la renuncia a la conciliación familiar. En este sentido, plantean la aspiración de alcanzar una jornada laboral máxima de 35 horas semanales, equiparándose a otros colectivos del sector público. El conflicto se resume en la defensa de un estatuto propio, bajo la premisa de que «sin un Estatuto Médico no hay sanidad», considerando que esta es la única vía para asegurar que sean los propios facultativos quienes protejan sus intereses y condiciones laborales.
