Entrevista | Guillermo del Valle: “Las ideas de UPYD siguen vigentes y son muy necesarias en España”





Guillermo del Valle Alcalá nació en noviembre de 1989 en Madrid, ciudad en la que ha vivido desde entonces. Licenciado en Derecho por la UAM y Máster en Práctica Jurídica por la Escuela de Práctica Jurídica de la UCM. Abogado ejerciente, colegiado en el ICAM, especializado en derecho procesal penal, civil y laboral, desde octubre de 2012 trabaja como autónomo en un despacho de abogados de Madrid.

También es abogado del Turno de Oficio Penal desde noviembre de 2015. Es miembro del Consejo de Dirección de UPYD desde abril de 2016, adjunto al Área de Programa y Acción Política.

Del Valle dice no avergonzarse ni enorgullecerse de ser madrileño, para él es un hecho fortuito; “más que sentirme, me sé madrileño y ciudadano español, que cree firmemente en la política como instrumento de transformación y mejora social”.

Pregunta: Antes de entrar en temas concretos de actualidad de la ciudad de Madrid, ¿qué nota le pondría al gobierno de Ahora Madrid?

Respuesta: La nota sería de un 4,5 porque a pesar de la buena intención de algunas de las medidas implementadas, y de lo sano que resulta para Madrid el final del gobierno del PP, sin embargo han sido múltiples las improvisaciones y sobre todo la pueril imagen de muchos de los concejales, entre exabruptos y astracanadas, que ha puesto en serios aprietos la labor de Carmena. Así mismo, se vuelve a demostrar que prometer es gratis pero que cumplir exige un grado de responsabilidad política del que con frecuencia ha carecido el gobierno de Ahora Madrid.

P: ¿Cómo valoran desde UPYD la actuación de oposición del Partido Popular, del PSOE y de Ciudadanos?

R: El PSOE sigue desdibujado tras el varapalo electoral, y Ciudadanos es bastante irrelevante. El PP de Esperanza Aguirre funciona a imagen y semejanza de la personalidad de su líder: afición por el protagonismo y crítica de las fórmulas populistas desde el conocimiento de causa, porque ella es un ejemplo paradigmático de política populista, en el peor sentido del término.

P: Es obvio el problema de tráfico y de contaminación que sufre Madrid. ¿Piensan que el Protocolo de Contaminación del Ayuntamiento y su aplicación son los correctos?

R: Desde UPYD creemos que las intenciones del Ayuntamiento no han sido malas. Rechazamos la idílica concepción no intervencionista que sugiere el PP. En un asunto capital como la salud pública, por supuesto que las Administraciones Públicas han de intervenir. Ahora bien, la aplicación del Protocolo parece caracterizada por la improvisación y las ocurrencias. La contaminación de Madrid no puede jugarse a par o impar, y menos puede cambiarse de opinión cada dos por tres porque la imagen que se da no es seria. Hay que aplicar un protocolo ambicioso para reducir la contaminación, siendo conscientes de que los coches que más contaminan son identificables por categorías, y no por número de matrícula. Seriedad vs ocurrencias.

P: ¿Creen que la iniciativa del cierre parcial de la Gran Vía hasta el 8 de enero es correcta y cumple con su objetivo?

R: Ha provocado un desconcierto total para mucha gente. La medida puede cumplir una función contingente, pero en el largo plazo hay que acometer otra suerte de iniciativas que, bajo criterios técnicos, enfrenten de manera duradera el problema.

A saber, crear nuevos y efectivos aparcamientos disuasorios, apostar decididamente por la bicicleta y rebajar de manera sustancial el precio del transporte público. Esto es, medidas a largo plazo y no parches puntuales y polémicos.

P: ¿Qué opinan de los Presupuestos de Ahora Madrid para 2017? ¿Creen que son ciertos las cifras de ejecución que han dado desde Ahora Madrid?

R: Desde UPYD nos gusta ser prudentes a la hora de pronunciarnos sobre cuestiones técnicas. Lo que no se puede es categorizar en función del signo político de quién promueve un presupuesto. Aumentar el gasto social, promover una importante red de vivienda pública en alquiler o eliminar copagos en dependencia pueden ser buenas medidas destinadas a combatir las desigualdades crecientes en nuestra ciudad. Todo ello puede colegirse con las exigencias presupuestarias, de déficit. Si se nos pregunta cómo, habría que señalar que en Madrid siguen existiendo numerosos organismos superfluos y empresas públicas perfectamente prescindibles que sólo siven como agencias de colocación de los partidos políticos. Y con eso Ahora Madrid no ha terminado ni parece querer terminar.

P: El PSOE ha negado el apoyo a los Presupuestos de 2017, ¿piensan que esto supondrá un cambio en los apoyos a Ahora Madrid o incluso en el Gobierno Municipal?

R: Cuando uno necesita apoyos, negocia y la naturaleza de toda transacción es la cesión mutua. Algunas de las condiciones del PSOE parecen razonables pero también sabemos que de las proclamas a los hechos media, en ocasiones, una distancia sideral.

No creo que se adelanten elecciones en Madrid en el corto plazo

P: La situación de la limpieza en Madrid está siendo uno de los temas más criticados por los vecinos, ¿ven alguna salida?

R: El problema de la limpieza es esencial en Madrid y sigue sin resolverse. Con el PP, vimos claramente las consecuencias de contratos desastrosos que hipotecaban a largo plazo. El capitalismo de amiguetes tiene estas consecuencias, se prioriza los intereses de tres o cuatro respecto al interés general. El Ayuntamiento tiene que presionar para que nadie se lucre a costa del interés general, y ese interés exige una presentación del servicio de limpieza digno y eficiente.

P: Si ustedes gobernasen en la ciudad de Madrid, ¿cuáles serían las tres primeras medidas que adoptarían?

R: Acabaríamos con numerosos puestos de enchufados, asesores y empresas públicas superfluas e ineficientes, fuente de un enorme derroche de dinero público.

Abogaríamos por reactivar los polígonos industriales del sudeste de Madrid, luchando activamente contra las desigualdades que en esas zonas causa la mayor tasa de desempleo.

Apoyaríamos a autónomos y PYMES, subvencionando el RETA a mayores de 30 años e introduciríamos una ficha en comercios de barrio para focalizar y estudiar detenidamente los problemas del pequeño comercio.

P: En clave regional y nacional, ¿qué opinan de la acogida de refugiados y de la relación que han querido establecer algunos grupos de estos refugiados con el terrorismo?

R: La equivalencia que algunos plantean entre refugiados y terrorismo nos parece un error siempre y a veces una verdadera canallada. Seamos claros: los refugiados huyen de la guerra, de los crímenes, y en muchos casos de la propia persecución religiosa promovida por ISIS. Identificarlos con el terrorismo es una estrategia política que destila xenofobia, racismo y estupidez, valgan las tres redundancias.

P: La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO) muestra que un 46,8% de los catalanes se declara contrario a la secesión frente al 42,4% del pasado junio. ¿A qué piensa que se debe esto?

R: Al hartazgo de la gente y a que, a pesar del sostenido proceso de adoctrinamiento a que nos tiene acostumbrados el nacionalismo, muchas personas empiezan a percatarse del alto coste, democrático, político, civil y también económico, de que recorten su ciudadanía, es decir de que les conviertan forzosamente en extranjeros en su propio país.

Ahora bien, más allá de porcentajes en democracia están las leyes democráticas, otorgadas por todos y para todos, que son iguales para el conjunto de ciudadanos y frente a las cuales todos los ciudadanos somos idénticos. Esa es la base de la ciudadanía democrática, y no ninguna letanía nacionalista.

P: ¿Qué posibilidades reales tiene el que se lleve a cabo un referéndum independentista vinculante en Cataluña, como anunció hace unos días Puigdemont? ¿Qué consecuencias debería y podría tener?

R: Posibilidades hay, no tanto por la enajenación de unos determinados gobernantes nacionalistas, que no es el caso puesto que su proyecto es cristalino y de sobra conocido, sino por la inacción de los presuntos no nacionalistas.

Las medidas no han de adoptarse una vez el golpe de Estado institucional se consume, sino que habían de haberse adoptado desde su anuncio, puesto que se ha ido desarrollando por fascículos, algo intolerable en democracia. Hay que aplicar el artículo 155 de la CE, sin aspavientos y con firmeza, así como respetar escrupulosamente las resoluciones del TC y los preceptos del Código Penal. España es un Estado de derecho y el riesgo de que deje de serlo, es decir de que la ley no se cumpla, es que cuando eso ocurre siempre rige la arbitraria ley del más fuerte, terreno fértil para los abusos de todo signo.

P: Los casos de corrupción en la Comunidad de Madrid, y en general en España, no dejan de crecer. ¿Qué medidas propone UPYD para atajarla y para proteger a los denunciantes?

R: Es de justicia y así lo hemos defendido desde el minuto cero la existencia de una ley de protección a los denunciantes. Casos como el de Ana Garrido son intolerables. Tenemos un deber ético, no solo político, de no dejarles en la estacada. No es la única medida: sin una justicia verdaderamente independiente y despolitizada, lo anterior sólo es papel mojado. Se debe luchar contra la corrupción explícita, pero también contra las formas soterradas de corrupción: clientelismo, enchufismo, amiguismo, etc.

P: En clave interna, ¿cómo se prevé la celebración del III Congreso Nacional de UPYD de los próximos 28 y 29 de enero? ¿Cómo piensa que saldrá UPYD de este Congreso?

R: Lo afrontamos con ilusión. Las ideas de UPYD siguen vigentes y son muy necesarias en España. Creo que el objetivo no debe ser el de resistir a toda costa, sino más bien el de abrirnos a la sociedad para que nos podamos encontrar con todos aquellos que, hoy desde fuera de UPYD, comparten nuestros principios.

P: Y para concluir, ¿qué medidas están tomando desde UPYD para recuperar la presencia en las instituciones que tenían hace unos años?

R: Estamos reorganizándonos internamente, como os comentaba, a la par que seguimos trabajando en los medios de comunicación. En esta última etapa, hemos tratado de manera decidida de desechar los modos rocosos y prepotentes. Se puede mantener la esencia sin proyectar una imagen de infalibilidad que está muy reñida con la realidad de la política, actividad humana y por tanto en modo alguno ajena a los errores y la sana autocrítica.

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