‘“Yo solo hablo en catalán” y el independentismo de niñatos’, por Carmen Esteban

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Artículo de opinión por Carmen Esteban Sanz, estudiante de derecho y ciencias políticas en la UC3M.

Una oportunidad de oro para exponer sus ideas y apelar a la solidaridad del resto de españoles con el sentimiento catalán tirada a la basura. La estrategia electoral pudo más que el entendimiento

Ayer tuvo lugar un debate electoral en TVE con motivo de las elecciones catalanas del 14 de febrero. Es el tercer debate que se realiza y, a diferencia de los dos anteriores, la lengua a emplear en el mismo sería el castellano puesto que se emitiría por todo el país. Antes de su inicio ya se intuía que sería difícil intercambiar opiniones debido a la cantidad de candidatos que se presentan, nueve para ser concretos, sin embargo, no pasó ni siquiera un minuto cuando algo llamó la atención de algunos de los telespectadores que lo seguían desde el resto de España, algunos de los candidatos se negaron a hablar en castellano tras el ruego del presentador Fortes a intervenir en esa lengua. Pero España, país multicultural y plurinacional por naturaleza, admite el catalán como lengua cooficial en Catalunya, por ello se les permitió debatir en catalán pese al consenso previo al acto sobre la lengua a utilizar durante el mismo. Quien quiso emplear el catalán pudo hacerlo, pero me van a permitir que tilde esta conducta de niñatada. No solo fue una conducta maleducada para con el programa, el cual no disponía de traductores, sino para con el resto de telespectadores catalanes o no que no saben catalán. Pere Aragonès (ERC), Laura Borràs (Junts), Carles Riera (CUP) y Àngels Chacón (PDeCat) tienen todo su derecho a elegir libremente qué lengua oficial de su comunidad utilizar, mas ¿qué oculta esta decisión? Estrategias electorales.

Discurso dirigido a un público concreto

Estos cuatro partidos, los cuatro independentistas, utilizaron exclusivamente el catalán como acto ratificador de la supremacía que promulgan de su lengua, de esta manera se dirigen solo a sus posibles votantes y cercan más aún los votos. Los programas de los cuatro partidos tienen en común el uso “preeminente” del catalán y esta conducta supone una demostración al electorado de que sus políticas serán ejecutadas sin que les tiemble la mano.

Aumentar la desafección del resto de España respecto a Catalunya

Que Borràs o Aragonès hablaran solo en castellano no es más que una forma de alejar a los demás españoles de aquello que sucede en la comunidad autónoma catalana. Lo que pasa en casa se queda en casa. Seguramente muchas personas apagaron la televisión al comprobar que no entendían con claridad aquello que se debatía y al observar cierta falta de empatía de los líderes independentistas. Hubiera sido muy sencillo no acudir al debate en castellano pero esa decisión no les habría dado la cobertura mediática que han tenido. El inconveniente de este tipo de estrategias es que tienen una doble dirección, en este caso aúpan más aún a los ultraunionistas como Vox que viven de la crispación.

¿Qué sucede con los catalanes que no dominan el catalán?

Los electores independentistas son aquellos que hablan casi el cien por ciento del tiempo en catalán y por ello estos partidos no creen necesario dirigirse al resto. En realidad esto demuestra cierto grado de desinterés por el resto de catalanes, el independentismo no quiere gobernar para toda Catalunya sino para los suyos.

La indudable falta de diálogo está hundiendo a Catalunya en el fango. Aquella región poderosa económica y culturalmente se está viendo precarizada por las guerras de las élites y el abandono a la clase trabajadora. De un lado, el independentismo soberanista que aboga por no respetar los plazos y pautas que marca la Constitución y, por otro lado, la derecha y ultraderecha que se decanta por la inamovilidad, ni siquiera ceden al diálogo. El independentismo catalán y la derecha se retroalimentan ya que ambos se nutren de la crispación.

Respecto a la autodeterminación, no soy partidaria de ella pero sí de valorarla. A mí me preocupa que haya una parte de nuestro país que no se siente a gusto, me preocupa su gente. No se trata de una cuestión de si la tierra que pisan los catalanes es española, como argumenta la derecha, sino de escuchar a los catalanes y hablar, hablar mucho. Muchos españoles no somos defensores de la actuación de las FFyCC de seguridad del estado del 1 de Octubre, pero sí que sería útil reflexionar sobre otras vías existentes para lograr la independencia o más autogobierno. A muchos españoles y españolas no nos gustaría que Catalunya abandonara España pues son todas y cada una de sus regiones las que hacen nuestra nación rica y plural, mas no vamos a imponer por la fuerza ningún tipo de status. Si algo está claro es que necesitamos consensos y acuerdos para que Catalunya no acabe muriendo.

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