Altura de miras

por YSABEL SANZ



Resulta, que entre dimes y diretes, debates, noticias y alguna que otra entrevista, esto sigue igual, y es que también resulta –sin parecer del todo presuntuosa- que a mi, en el cole, además de los números me enseñaron a contar. La resaca electoral se nos está haciendo demasiado larga y ya empieza a convertirse en algo crónico que por desgracia, ningún médico tiene cura para este esperpento.

Que 137 escaños son más que 85. Y en este caso, resulta obvio que la excepción se impone a la regla del 2+2. Y sin ninguna duda, 32 diputados tampoco son más de los que Mariano consiguió. Los españoles han dado un golpe en la mesa, nos han pedido seriedad, moderación, trabajo y esfuerzo, han votado con la cabeza, porque el corazón está muy bien y el eslogan queda maravilloso, pero para crear empleo, para seguir creciendo como hasta ahora y en definitiva, para mantener a España en un equilibrio económico, político, social y territorial se necesitan más que sonrisas, vetos y teatros absurdos que no nos llevan a ninguna parte.

Lo grotesco de toda esta situación, no son los resultados, que al final, en esto consiste la fiesta de la democracia, donde unas veces se gana y otras se pierde. Lo ridículo, es que no se quiera facilitar un gobierno de mayoría, sí, en el cual casi ocho millones de personas han votado al Partido Popular, aunque a algunos a estas alturas de la película les siga costando reconocer  que es el único partido que ha subido tanto en número de votos como de escaños. Donde durante estos cuatro años largos, el fomento del odio, las malas lenguas y la campaña en contra de Mariano Rajoy, el Partido Popular y todos los que formamos este proyecto, no les ha servido para ensuciar el empeño, sacrificio y trabajo que entre todos hemos realizado para sacar a este país del desastre del que partíamos en el año once.

Se debería de enterrar de una vez por todas la mediocridad –que en ocasiones nos desborda- tener altura de miras y pensar más en un proyecto común, en un proyecto creíble y sostenible, sin utopías y dejando a un lado la legitimidad que conlleva la ambición tanto profesional como política, para imponer la equidad y la razón a favor de una España en positivo, constitucional, que defienda los intereses de todos los españoles, el Estado del Bienestar y la unidad de nuestro país. Porque todos contamos, sumamos y formamos parte de este proyecto, nuestro proyecto: España.

Por eso, yo s Presidente, sí estoy a favor de que gobierne la lista más votada, a favor de un gobierno del Partido Popular, a favor de Mariano Rajoy.

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