El Ayuntamiento de Madrid ha completado la reconstrucción del palacete Villa de San Miguel, uno de los inmuebles históricos más representativos del casco histórico de Carabanchel Alto. Tras ejecutar estos trabajos y completar los trámites urbanísticos y registrales pertinentes, el Consistorio ha formalizado su incorporación al patrimonio municipal.
Además, los vecinos de Carabanchel recuperan una emblemática construcción de finales del siglo XIX, que, a partir de ahora, se habilitará como un nuevo equipamiento cultural. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado del concejal de Carabanchel, Carlos Izquierdo, ha visitado esta mañana el edificio para comprobar el resultado de los trabajos realizados.

Este palacete se encontraba en estado de ruina a pesar de integrar el Catálogo de Edificios definido en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM) de 1997, con grado de protección integral. Un acuerdo de la Comisión Local de Patrimonio Histórico del municipio de Madrid (CLPHAN) de la Comunidad de Madrid estableció la obligación de reconstruirlo, conforme a los dictámenes elaborados por dicho órgano en años precedentes y respetando asimismo el proyecto original. La necesaria preservación de sus valores patrimoniales obligaba, a juicio de la comisión, la reconstrucción de sus fachadas.

Esta intervención se ha desarrollado en el ámbito del Área de Planeamiento Específico ‘Casco Histórico de Carabanchel Alto’ (en su unidad de ejecución 4 Aguacate-Duquesa de Tamames), en cumplimiento de lo previsto en el PGOUM de 1997. El proceso ha permitido completar la gestión urbanística del ámbito, incluida la aprobación del proyecto de reparcelación -con luz verde de la Junta de Gobierno en noviembre de 2021- y la obtención de las parcelas resultantes y cesiones obligatorias a favor del Ayuntamiento.

En paralelo a ello, la Junta de Compensación Aguacate-Duquesa de Tamames promovió el correspondiente proyecto de recuperación para el palacete. Un plan que recibió el visto bueno de la Comisión Local de Patrimonio Histórico del municipio de Madrid -septiembre de 2020-, que estableció las condiciones que debía respetar la intervención.

De villa de recreo a escuela
El ámbito en el que está ubicado el palacete está comprendido entre las calles de Teresa Cabarrús, Antonia Rodríguez Sacristán, Duquesa de Tamames y Aguacate, con una superficie de 14.282 m2 y una edificabilidad total de 16.729,16 m2 de uso residencial. El palacete fue bautizado con el nombre de San Miguel en honor del santo patrón del promotor, Miguel Rovira Montenegro. La villa, de nueva planta, fue construida por éste en 1894, con un ecléctico estilo neomudéjar, tras el derribo de la casa-jardín heredada de sus padres, Eduardo Rovira Albert y Vicenta Montenegro.

En la segunda mitad del siglo XIX este entorno del distrito de Carabanchel fue concebido por muchas familias nobles y pertenecientes a la burguesía española para edificar sus palacetes, villas o quintas de recreo. El de San Miguel fue levantado por Rovira en ladrillo visto, en estilo neomudéjar. Como elementos distintivos, contaba con un cuerpo central culminado en tejadillo en la fachada principal y con una galería de cristal en la posterior.

Frente a la sobriedad del exterior, el interior de la villa se concibió en el que la decoración adquiere un papel protagonista mediante la combinación de carpinterías nobles, artesonados y elementos de ebanistería. También con pinturas murales papel pintado y tapices que, en algunos casos, reproducían escenas de caza o, simplemente, de la naturaleza, muy del gusto todo ello de los aristócratas que eligieron Carabanchel como enclave sobre el que construir sus villas o palacetes suburbanos.
Entre las décadas de los 50 y los 70 del siglo XX, la villa concebida para el descanso veraniego de la familia de su impulsor se convirtió en un recinto educativo, pasando a ser gestionado por la Escuela Apostólica. En estos años, se utilizó fugazmente para el rodaje de La Busca, película estrenada en 1966 e inspirada en la novela de Pío Baroja.
La Villa de San Miguel fue incluida en 1997 en el Catálogo de Edificios Protegidos, con el máximo nivel de blindaje previsto para este tipo de inmuebles. En ese momento ya se encontraba abandonada. El deterioro de los materiales y un incendio en 2006, redujo el palacete a una situación de ruina casi integral.
El vínculo con Teresa Cabarrús
Con carácter previo a la construcción de la Villa de San Miguel por parte de Miguel Rovira, la parcela y su entorno guarda un fuerte vínculo, tal y como apuntan algunas fuentes históricas, con la trayectoria vital de Teresa Cabarrús, una de las vecinas más ilustres de Carabanchel e hija del financiero francés Francisco Cabarrús. Éste acabaría convirtiéndose en un empresario de éxito y ministro de Finanzas tanto de Carlos IV como de José I Bonaparte.
La relación de esta familia con el entorno del palacete objeto ahora de restauración tiene su origen en que fue aquí donde el empresario Cabarrús levantó una de sus fábricas de jabones y, presumiblemente también, una villa de recreo rememorada por Teresa Cabarrús como Chàteau Saint-Pierre.
Teresa, a los doce años, fue enviada por su padre a Francia. Con el paso de los años, fue participando cada vez de un modo más activo en la vida política del país, en los años previos a la revolución. Su influencia creciente entre algunos líderes como Jean-Lambert Tallien se considera clave en episodios como la caída de Robespierre o en la asistencia y ayuda a represaliados y condenados a muerte.
Titularidad municipal
Una vez finalizadas las obras, cuyo presupuesto, tal y como figura en el proyecto de la Junta de Compensación, ha ascendido a 230.000 euros, y comprobada por la Dirección General de la Edificación su correcta ejecución conforme a la licencia concedida, el Ayuntamiento ha otorgado la escritura de obra nueva del inmueble.
Posteriormente, mediante resolución de la Dirección General de Gestión Urbanística, se autorizó su inscripción en el Registro de la Propiedad, trámite que quedó formalizado el pasado mes de marzo. El edificio forma parte de una parcela de titularidad municipal destinada a equipamiento básico educativo y pasará a disposición del Ayuntamiento una vez se formalice su entrega definitiva.
Con esta actuación, el Consistorio avanza en la recuperación del patrimonio histórico de Carabanchel, compatibilizando la protección de edificios de valor arquitectónico con el desarrollo urbanístico del entorno y la creación de nuevos equipamientos para el distrito.
