El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y la concejala de San Blas-Canillejas, Almudena Maíllo, ha visitado hoy el nuevo parque de Benedicto XVI, un espacio verde de más de 5 hectáreas que el Ayuntamiento ha abierto al público en ese distrito. Situado entre la avenida de Luis Aragonés y la glorieta de Carlos Llamas, cuenta con zonas recreativas, deportivas y de biodiversidad para vecinos y visitantes.
El parque, que ha contado con una inversión municipal de 7,3 millones de euros, completa en su parte noreste el conjunto de más de 35 hectáreas de zonas verdes que rodean el ámbito de la futura Ciudad del Deporte y dará también servicio a los usuarios de los futuros equipamientos deportivos y del entorno del Estadio Metropolitano.

Durante la visita, Almeida ha puesto en valor la transformación de un espacio “donde antes había un erial” en “un lugar de encuentro” para los vecinos, con nuevas zonas verdes, juegos infantiles y áreas deportivas. El alcalde ha enmarcado esta actuación en la “apuesta que seguimos haciendo por tener cada día más zonas verdes y más parques en la ciudad de Madrid” y ha subrayado que este tipo de inversiones “mejoran la vida de los ciudadanos y de los barrios”.

Una zona infantil, áreas deportivas y un circuito de pumptrack
El parque cuenta con una gran zona infantil de más de 2.000 m², con espacios destinados a diferentes edades y elementos como tirolina, toboganes de ladera, red de trepa, camas elásticas, balancines y tubos parlantes. Ubicada en el centro del parque, esta área incluye dos espacios con pavimento de corcho, un material natural, renovable y reciclable que permite garantizar la accesibilidad y cumplir con la normativa de amortiguación de caídas. Además, sus propiedades como aislante térmico contribuyen a mejorar el confort durante los meses de mayor insolación.

El parque dispone también de una zona de calistenia de más de 500 m² con diferentes elementos para realizar ejercicios de fuerza, equilibrio, coordinación y movilidad. Tanto los juegos infantiles como los elementos de calistenia están fabricados en madera de robinia, un material sostenible integrado en el carácter forestal del espacio.

Junto a la avenida de Luis Aragonés se encuentran un circuito deportivo elemental accesible y un circuito de pumptrack de más de 1.200 m². Este último, diseñado por especialistas, incorpora curvas peraltadas y ondulaciones para desplazarse con bicicletas, patinetes, skateboards o patines aprovechando los movimientos del cuerpo para ganar velocidad.

El parque cuenta, asimismo, con dos áreas caninas con circuito de agility, situadas al otro lado del puente de la avenida de Luis Aragonés, y con un mirador en su parte más elevada, desde el que puede contemplarse el skyline de Madrid. En este punto se han instalado dos paneles informativos que permiten identificar elementos destacados del paisaje regional como Cabeza de Hierro Mayor y Menor, la Maliciosa o la Bola del Mundo hacia el noroeste y los Berrocales del Jarama y los cerros de Alcalá hacia el este.

Las diferentes áreas de estancia y actividad disponen de fuentes de agua potable y de arbolado destinado a proporcionar sombra durante los meses más cálidos.
Fomento de la biodiversidad
El diseño del parque se ha basado en criterios ecológicos, paisajísticos y de fomento de la biodiversidad, con un carácter naturalizado en el que predominan las especies autóctonas y se incorporan especies agrícolas propias del entorno. De esta forma, se recrean paisajes característicos de la región y se favorece la generación de nuevos hábitats.
En el centro del parque, se ha creado un refugio de biodiversidad concebido como un oasis de mariposas y diseñado específicamente para atraer diferentes grupos de insectos polinizadores. Para ello, se han plantado especies como salvia, cantueso, tomillo, jara o menta, que proporcionan alimento a mariposas, abejas y otros insectos. Este espacio incluye, además, dos hoteles de insectos que sirven de refugio a estas especies beneficiosas para el ecosistema.
Asimismo, se han plantado 1.430 árboles pertenecientes a 24 especies distintas que, sumados a los 509 ejemplares incorporados en el resto de las zonas verdes del entorno, elevan la cifra total a más de 1.900 árboles. El parque recrea diferentes paisajes mediterráneos mediante, entre otros elementos, un campo de almendros y un olivar con ejemplares centenarios. A ellos se suman especies como cerezos, higueras, avellanos, nogales, granados, encinas, robles, fresnos y pinos.
La vegetación se completa con 620 arbustos de gran porte y más de 63.000 ejemplares distribuidos en macizos arbustivos que ocupan una superficie de 20.000 m², con especies como jaras, cornejos, tarays, escaramujos, majuelos, lavandas, romeros, salvias y tomillos.
Además, el proyecto incorpora sistemas urbanos de drenaje sostenible mediante cunetas vegetadas y jardines de lluvia que favorecen la infiltración natural del agua, contribuyen a la recarga de los acuíferos y reducen la presión sobre la red de alcantarillado. El parque dispone también de señalética diseñada específicamente para este espacio y de alumbrado público con tecnología led de alta eficiencia energética.
