La Policía Nacional ha arrestado a dos varones, uno de 39 años de edad y de nacionalidad española y otro de 50 años y de nacionalidad marroquí, acusados de perpetrar un robo nocturno en un local de hostelería en el municipio de Móstoles y emprender posteriormente una temeraria fuga en un coche robado.
La persecución, que se extendió por múltiples autopistas de la región, finalizó con una colisión en los accesos a la M-30 dentro del término municipal de la ciudad de Madrid. La intervención se inició pasadas las 3 de la madrugada de este martes, momento en el que los servicios policiales recibieron una alerta sobre un robo con fuerza en un comercio ubicado en la calle Dalia de Móstoles.
Los presuntos autores del asalto abandonaron la escena de forma inmediata utilizando un turismo que constaba como sustraído, adentrándose en la autovía M-45. Un indicativo del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional interceptó visualmente el automóvil sospechoso y puso en marcha un seguimiento preventivo sin hacer uso de señales luminosas o acústicas, a la espera de la incorporación de más dotaciones al dispositivo.
Sin embargo, al descubrir que estaban siendo seguidos por las fuerzas de seguridad, los ocupantes del coche incrementaron notablemente la velocidad y desviaron su trayectoria hacia la autovía A-3.
Conducción temeraria e intento de embestida
El tramo de mayor peligrosidad de la persecución se localizó en la avenida del Campus Sur, situada en el distrito madrileño de Puente de Vallecas. En esta calzada, cuyo límite de velocidad genérico está fijado en los 30 km/h, el coche de los fugitivos llegó a registrar velocidades cercanas a los 180 km/h.
Durante este trayecto urbano, el conductor del vehículo huido intentó arremeter de forma deliberada contra una de las patrullas intervinientes. El policía que se encontraba al volante de la dotación oficial logró sortear la colisión directa subiendo el vehículo policial a la acera en una maniobra de emergencia.
Tras este incidente, los sospechosos regresaron a la A-3 con sentido Valencia para, poco después, modificar su rumbo a la altura de la zona de O’Donnell e incorporarse a la M-23. Finalmente, en el ramal de conexión que enlaza con la M-30, el conductor perdió la estabilidad del coche al realizar una maniobra evasiva para no chocar contra un vehículo civil, impactando de forma violenta contra las protecciones metálicas de la vía (guardarraíl).
Un coche radiopatrulla de la Policía Nacional que participaba en el cerco no pudo frenar a tiempo debido a la proximidad, colisionando con el turismo accidentado. A causa de este segundo impacto, uno de los policías del indicativo precisó asistencia médica al resultar herido con lesiones de diversa consideración.
Fuga a pie
A pesar de la magnitud del choque, ambos implicados salieron del habitáculo e iniciaron una carrera a pie para intentar camuflarse en las inmediaciones. Los cuerpos de seguridad les dieron alcance a los pocos metros, procediendo a su inmovilización y detención definitiva a pesar de la oposición y resistencia física que mostraron los sospechosos durante el arresto.
En la inspección ocular efectuada en el interior del automóvil siniestrado, los agentes hallaron una bolsa que contenía diferentes herramientas destinadas supuestamente a la apertura forzada de accesos, entre las que se encontraban varios destornilladores, una maza de grandes dimensiones y guantes de protección. Paralelamente, los funcionarios policiales intervinieron una navaja que portaba uno de los individuos entre sus pertenencias y comprobaron que el conductor carecía de cualquier tipo de licencia o carné de conducir en vigor.
Los detenidos son un ciudadano de nacionalidad española de 39 años y un ciudadano de nacionalidad marroquí de 50 años. A ambos se les atribuyen formalmente la presunta comisión de un delito de robo con fuerza y otro delito contra la seguridad vial por conducción temeraria.
