La Unión Europea da un paso decisivo en su política ambiental con la entrada en vigor, este 12 de agosto de 2026, del Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases. La norma, de aplicación directa e inmediata en los 27 Estados miembros, introduce un marco común destinado a reducir el volumen de residuos, vetar formatos superfluos, erradicar sustancias químicas nocivas e impulsar la economía circular.
Entre las medidas más destacadas se encuentra la prohibición de las bandejas y mallas de plástico de un solo uso para frutas y hortalizas frescas no procesadas de peso inferior a 1,5 kilogramos. Asimismo, se suprimen los recipientes monodosis en la hostelería —como botes en miniatura de cosméticos en hoteles o porciones individuales de salsas, azúcar y leche en restauración— y se limita al 40-50 % el espacio vacío o el aire no justificado en las cajas de transporte.
El texto comunitario veta también la presencia de sustancias químicas persistentes (PFAS) en envases destinados a entrar en contacto con alimentos, como cajas de pizza o envoltorios antigrasa, y otorga al consumidor el derecho a emplear sus propios recipientes limpios en establecimientos de comida para llevar. A nivel industrial, las empresas deberán adaptar sus etiquetados para informar sobre el reciclaje del producto y afrontar tasas moduladas según el ecodiseño de sus envases.
Objetivos de recogida y controversia con la tasa de reciclaje
La reglamentación impone a los países miembros la obligación de alcanzar un 90 % de recogida selectiva de botellas de plástico y latas para 2029, un umbral que empuja a la implantación de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). En el ámbito español, la entrada en vigor del texto sitúa el foco en la efectividad del modelo de gestión actual y en la adaptación de la normativa estatal previa (Ley 7/2022).
Ante el inicio de la aplicación de la norma, la organización ecologista Greenpeace ha calificado el reglamento como «insuficiente» y una «oportunidad perdida» para atajar la crisis global de contaminación. Aunque valora como un avance la eliminación de ciertos plásticos inútiles y el impulso al sistema de devolución de envases, la entidad denuncia que el texto cede a presiones industriales al fijar metas de reducción del 5 % para 2030 y del 15 % para 2040 que considera escasas.
Desde la organización ecologista instan al Ministerio para la Transición Ecológica a aplicar la normativa comunitaria con rigor, exigir mayor transparencia al sistema de gestión liderado por Ecoembes y acelerar la puesta en marcha del SDDR con devolución económica al consumidor, priorizando la reutilización de recipientes sobre el reciclaje tradicional.
