La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha presentado un documento de alegaciones en el que solicita la retirada del proyecto de ampliación del vertedero de residuos urbanos no peligrosos del Parque Tecnológico de Valdemingómez. La iniciativa de ampliación, expuesta a información pública el pasado 28 de mayo por el Ayuntamiento de Madrid, contempla la construcción de dos nuevas celdas de vertido (las número 8 y 9) programadas para operar entre septiembre de 2027 y enero de 2035.
La federación vecinal sostiene que el proyecto, que modifica la Autorización Ambiental Integrada y el Estudio de Impacto Ambiental del vertedero de Las Dehesas, consolida un sistema de gestión obsoleto que prioriza el depósito en vertedero en lugar de la reducción, el reciclaje y la reutilización en origen. Desde la FRAVM se argumenta que el Consistorio no ha acreditado de forma rigurosa la necesidad de la actuación ni la aplicación de tratamientos previos suficientes para disminuir la carga orgánica antes de recurrir a la eliminación de los residuos.
Asimismo, el colectivo ha reiterado su oposición histórica a la incineración como alternativa al vertido, recordando su demanda de clausura de la planta de Las Lomas ubicada en el mismo complejo tecnológico.
Alertas por olores e impacto ambiental acumulado
En el plano ambiental y de salud pública, las alegaciones advierten de que las medidas contempladas para mitigar la contaminación odorífera son insuficientes. La organización subraya que los malos olores constituyen un problema histórico para los residentes de las zonas próximas, como el Ensanche de Vallecas, por lo que reclama la inclusión de un Plan específico de Gestión de Olores de carácter preventivo. Además, se solicita que la evaluación ambiental no analice las nuevas celdas de forma aislada, sino que incorpore el principio de acumulación de impactos junto al resto de actividades e instalaciones del complejo.
Riesgos geológicos y de filtración de aguas
El documento técnico remitido por la FRAVM también pone el foco en el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas. Según detalla el escrito, el diseño de la celda 8 se ajusta al límite mínimo legal de 5 metros de distancia respecto al nivel freático. Los representantes vecinales consideran que dicha separación es escasa ante la presencia de yesos en el terreno, un material soluble que podría generar inestabilidad en el suelo ante el contacto con el agua y lixiviados, demandando por ello un criterio de mayor prudencia.
Por todo ello, la federación solicita a la administración autonómica que no autorice la ejecución actual del proyecto y exige su reformulación bajo objetivos vinculantes, controles independientes y una mayor apertura a la participación vecinal.
