La Policía Nacional ha procedido a la detención de diez personas de origen extranjero como presuntos responsables del robo con violencia en cinco joyerías y una entidad bancaria situadas en la Comunidad de Madrid, la llamada ‘banda del Vaticano’. En estos ilícitos penales, que se efectuaban mediante el uso de pistolas y disfraces de curas, monjes y monjas, se llegaron a apropiar de joyas –fundamentalmente piezas de oro– por un valor superior a los tres millones de euros.
Los autores llegaron a colocar el cañón del arma en la cabeza o en las costillas de las víctimas, advirtiéndoles de que si gritaban o se resistían, les dispararían. Se han detenido a ocho hombres y dos mujeres, como presuntos responsables de delitos de robo con violencia e intimidación, falsedad documental, apropiación indebida e infracción a la Ley de Extranjería. Tras su paso a disposición judicial, se ha decretado el ingreso en prisión de cinco de sus componentes.
Roles plenamente definidos: selección previa y gran intimidación
Los roles estaban plenamente definidos: una parte del grupo se centraba en la selección de joyerías, con especial incidencia en establecimientos pequeños, que no se pudiese observar el interior desde la vía pública y que tuviese un acceso muy próximo a la calzada para facilitar la huida en automóvil. Otros de los miembros contactaban con terceros para preparar, a nivel logístico, los robos a cometer.
En concreto, arrendaban los vehículos –y su posterior apropiación indebida– para la aproximación y huida, toda vez que compraban las herramientas y las bolsas necesarias para la fractura de las vitrinas y el almacenaje de las joyas sustraídas. Además, siempre portaban documentación falsa para dificultar su identificación.
Llegado el día acordado por la organización, los componentes llevaban a cabo una reunión previa al atraco y establecían su comunicación a través de cascos inalámbricos. Sobre el terreno, unos se colocaban en las inmediaciones de las joyerías para vigilar y avisar de la presencia policial, mientras que otros miembros accedían a los establecimientos disfrazados, ocultando así sus rostros.
Armados con pistolas, no dudaban en amenazar a los empleados y los clientes, si habían. Los autores llegaron a colocar el cañón del arma en la cabeza o en las costillas de las víctimas, advirtiéndoles de que si gritaban o se resistían, les dispararían. Creada la intimidación suficiente, el resto de atracadores fracturaban las vitrinas y se llevaban las joyas.
Golpes por toda la Comunidad de Madrid
Las pesquisas se iniciaron el 27 de marzo de 2026, cuando los autores se internaron en un banco situado en el distrito de San Blas-Canillejas a punta de pistola y ataviados con diversa tipología de disfraces. Finalmente, y ante la llegada de diversos clientes a las puertas de la sucursal, los autores decidieron abandonar el lugar sin obtener el botín esperado.
El Grupo XIII de Atracos de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid asumió la investigación, observando que los componentes del grupo estaban perfectamente organizados y eran muy peligrosos. Un par de semanas después de la tentativa al banco, el 13 de abril, se perpetró un atraco en una joyería localizada en el distrito de Tetuán.
Tres varones y una mujer se internaron en el establecimiento, efectuaron un mataleón a la empleada y sustrajeron joyas por un valor superior al medio millón de euros. En fecha 30 de abril, tuvo lugar un hecho en una joyería sita en el distrito de Usera. Tres varones entraron armados con una pistola y amenazaron de muerte a las tres empleadas. Los autores se apropiaron de joyas de oro por una cuantía de 600.000 euros.
El 15 de mayo se perpetró otro de los robos, en este caso en una joyería situada en la localidad de Torrejón de Ardoz. Una pareja formada por un hombre y una mujer pidieron a la empleada que les abriese una vitrina para ver una joya. Al percatarse de que llevaban el rostro oculto se negó, momento en el que el varón sacó una pistola y encañonó a la trabajadora. Los autores robaron piezas por un valor aproximado al millón y medio de euros.
Tres días más tarde, el 18 de mayo, los autores llegaron a un centro comercial situado en el distrito madrileño de Puente de Vallecas. En el mismo se internaron en uno de sus locales, donde se sitúa una joyería que decidieron asaltar. Armados con pistolas, no dudaron en encañonar a la dependienta, a una clienta y al propietario, que se encontraba en las galerías del centro comercial. Los autores sustrajeron joyas por un valor superior a los 600.000 euros y huyeron del lugar.
Finalmente, el 10 de junio de 2026, el grupo cometió un atraco en una joyería localizada en el distrito de Ciudad Lineal. Disfrazados con hábitos religiosos, los autores amenazaron con un arma de fuego a la empleada. En el momento en el que iban a emprender la huida del punto, fueron interceptados in fraganti por agentes de la Policía Nacional, deteniendo a un total de siete miembros. Un octavo individuo fue detenido horas después.
Activada la operación para detener a los miembros del grupo, se solicitó la colaboración de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Barcelona, quienes procedieron a la detención en fecha 12 de junio de dos personas involucradas en los hechos descritos.
Por todos estos hechos, se ha procedido a la detención de diez
personas, ocho hombres y dos mujeres, como presuntos responsables de delitos de robo con violencia e intimidación, falsedad documental, apropiación indebida e infracción a la Ley de Extranjería, siendo puestos a disposición de la autoridad judicial. Cinco de sus integrantes han
ingresado en prisión.
