La siniestralidad laboral en la Comunidad de Madrid ha dejado un balance de 14 personas fallecidas durante el pasado mes de febrero, según los datos provisionales del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) analizados este lunes. Del total de víctimas, 10 perdieron la vida durante el transcurso de su jornada laboral, mientras que las cuatro restantes fallecieron en accidentes in-itinere (trayectos de ida o vuelta al trabajo).
Infartos e ictus: la principal causa de mortalidad
El informe destaca una tendencia preocupante: el elevado peso de las patologías no traumáticas (PNT), que incluyen derrames cerebrales, infartos o ictus. Este factor fue el responsable de 9 de las 14 muertes registradas, lo que supone el 64,3% del total.
Por sectores, la distribución de la mortalidad se repartió de la siguiente manera:
Sector Servicios: Concentró 10 de los fallecimientos. De ellos, cinco se debieron a patologías no traumáticas durante la jornada y uno a una caída en altura. Los otros cuatro corresponden a accidentes in-itinere (tres por siniestros de tráfico y uno por PNT).
Construcción: Registró cuatro muertes, de las cuales tres fueron provocadas por patologías no traumáticas y una por caída en altura.
Repunte de la siniestralidad en la Construcción
En términos comparativos, los dos primeros meses de 2026 muestran un ligero empeoramiento respecto al mismo periodo de 2025. En el sector de la Construcción, los accidentes mortales han pasado de 3 a 4 casos. Asimismo, los siniestros de carácter grave en esta actividad han subido de 10 a 12 incidentes. Por su parte, el sector servicios también ha sumado un fallecimiento más que en el ejercicio anterior.
En el cómputo global de febrero, la región contabilizó 7.789 accidentes de trabajo. La gran mayoría (6.192) ocurrieron durante la prestación del servicio, mientras que 1.597 se produjeron en desplazamientos.
El desafío de la salud mental y la prevención
Ante estas cifras, desde UGT-Madrid se ha hecho un llamamiento para abordar de manera «decidida» la salud mental en los entornos de trabajo. El sindicato señala que factores como el estrés, la inseguridad laboral, el temor al despido y las deficiencias organizativas son detonantes directos de riesgos psicosociales que terminan derivando en problemas físicos graves o accidentes.
La organización insiste en que la inversión en cultura preventiva no debe verse como un gasto, sino como un beneficio económico y social, ya que reduce las bajas y protege el capital humano. Según los representantes de los trabajadores, es imprescindible realizar evaluaciones de riesgo específicas en todos los centros para mitigar los daños derivados de la carga mental y el entorno organizativo.
