Cualquier persona que busque tomar decisiones informadas o tener criterio propio sobre un tema debería poner en práctica el pensamiento crítico. De esa manera, no se dejaría influenciar por lo primero que lee, escucha o ve antes de afirmarlo como verdadero.
Particularmente, hoy en día las noticias falsas son accesibles para todo el mundo, porque las nuevas tecnologías y las redes sociales hacen eco de su difusión. Por lo tanto, hacer frente a la información implica pensar, cuestionar e investigar a fondo sobre cuál es la verdad. Es aquí cuando el pensamiento crítico cumple su función al ubicarnos en el contexto más veraz de la realidad.
Ahora bien, desarrollar las capacidades que nos permitan discernir y dudar sobre algo requiere de un entrenamiento mental constante. En vista de ello, la lectura tiende a ser la mejor alternativa, pero es una práctica exigente. Debido a que implica razonamiento, atención sostenida, investigar y comprender conceptos. Asimismo, comparar y organizar ideas en mapas mentales o resúmenes. Son tareas que demandan esfuerzo cognitivo.
Dicho esto, te presento las técnicas adecuadas para potenciar el pensamiento crítico a través de la lectura. Pero antes, es interesante conocer de qué trata el referente tema.
La importancia del pensamiento crítico ante conclusiones precipitadas
La lectura permite favorecer el pensamiento profundo. Esta cualidad se encuentra estrechamente relacionada con el pensamiento reflexivo. Dado que el análisis, la comparación entre ideas e inferencia de hipótesis ameritan tiempo para pensar y reorganizar nuestra propia perspectiva del mundo. En vista de ello, se puede decir que leer amerita un proceso profundo, a diferencia de los medios audiovisuales o digitales.
La información suministrada por los medios de comunicación modernos facilita el consumo rápido, porque el procesamiento cognitivo es simple. En efecto, su poder de persuasión transmite al receptor contenido inmediato, emocional y sensacionalista. En consecuencia, podrían surgir juicios apresurados que no dejan espacio alguno para dudar sobre la información.
Por el contrario, la lectura constante estimula nuestras facultades cognitivas y, al enfrentar las ideas de un texto, desarrollamos nuestra propia capacidad de análisis. En tal sentido, comprender el pensamiento crítico es llegar a determinadas conclusiones. Esto ocurre porque adquirimos la habilidad de conseguir soluciones satisfactorias al responder a interrogantes provenientes de datos estadísticos o problemas cualitativos.
La resolución de interrogantes y la toma de decisiones basada en datos son una práctica fundamental, tanto para los estudios de mercado como en distintas áreas laborales. Es más, quienes potencian su criterio analítico suelen sentirse dispuestos a cuestionar hipótesis y, por lo tanto, a conseguir soluciones acertadas ante una problemática específica.
Los cinco pasos para desarrollar el pensamiento crítico
La lectura potencia la capacidad de pensar en un determinado tema con discernimiento crítico. Es cierto que hay contenido dañino, falso o manipulado; por eso es importante siempre cuestionarnos sobre la información obtenida.
La difusión de información que emiten los medios de comunicación modernos muchas veces impide que las personas se interesen por la lectura, debido a la facilidad de ver y escuchar una noticia. En consecuencia, la falta de lectura genera problemas de comprensión lectora, generando que muchos eviten los textos escritos.
Es cierto que la lectura no gusta a todo el mundo. Pero pienso que cualquier persona debe recibir el apoyo necesario para disfrutar de las ventajas cognitivas, así como el placer de experimentar conocimiento, ampliando su perspectiva del mundo.
Por esta razón, puedes usar o recomendar “Headway microaprendizaje” y aprovechar su metodología de lectura inmersiva, escuchando un resumen de un audiolibro acompañado por un texto. En solo 15 minutos puedes instruirte de grandiosos temas, leyendo resúmenes de libros online.
A continuación, te presento las técnicas para desarrollar el pensamiento crítico aplicadas a la lectura. Además, son métodos que se enfocan en mejorar la comprensión lectora.
Paso 1: Pon atención a la lectura
Antes de cuestionar un texto, primero debes comprender a fondo las distintas ideas que expone el autor. Las anotaciones y recordar detalles relevantes ayudan de manera minuciosa a indagar más a fondo en el texto. Este procedimiento permite exponer los puntos adecuados que darán base al ejercicio crítico.
Por otra parte, es primordial que detengas la lectura y dediques un pequeño momento a investigar las palabras y conceptos desconocidos para ti. Luego vuelve a releer integrando los nuevos saberes aprendidos.
Paso 2: Cuestiona el tema
La esencia del pensamiento crítico es cuestionar siempre lo que lees. Por consiguiente, no asumas la información de manera pasiva; somete a una reflexión los planteamientos del autor.
Por ejemplo, comienza haciendo preguntas para indagar el trasfondo de cada afirmación, y determina si la fuente es confiable. Ahora bien, si dudas de algo, investiga hasta conseguir una respuesta más satisfactoria.
Posibles preguntas para interrogar un planteamiento
Las mejores preguntas son aquellas que requieren de respuestas complejas. Dicha práctica estimula un mayor ejercicio mental enfocado en reflexionar y repensar profundamente sobre un problema. En vista de ello, cuestiona de manera organizada cada pregunta. Aquí te explico cómo hacerlo.
Preguntas para dilucidar el tema:
- ¿Qué significado tiene determinado planteamiento?
- ¿Qué supuestos se están dando por sentados?
Preguntas que revelen la evidencia:
- ¿Qué pruebas respaldan este argumento?
- ¿De dónde provienen los datos o ejemplos?
- ¿Qué tan confiables son las fuentes utilizadas?
Preguntas para evaluar los pros y contras de un contexto:
- ¿Qué factores externos podrían modificarlo?
- ¿A quién beneficia o perjudica esta propuesta?
Preguntas que indaguen en las posibles consecuencias:
- ¿Qué pasaría si se aplicara este planteamiento?
- ¿Qué riesgos o limitaciones podrían surgir?
- ¿Qué efectos tendría a corto y largo plazo?
Paso 3: Argumenta el contenido
La práctica de la argumentación es adoptar una postura determinada, ya sea a favor o en contra de las ideas del autor. Recuerda que el pensamiento crítico no solo aplica a la práctica de cuestionar algo, también requiere de argumentos sólidos para conseguir conclusiones válidas.
Lo mismo aplica para las preguntas. Cada respuesta debe ser respondida con argumentos sólidos. En ese orden, presenta tu punto de vista y debate de forma constructiva con respaldo en fundamentos sólidos.
Paso 4: Amplía tus conocimientos sobre el tema
No afirmes como válida una sola perspectiva. Amplía tus conocimientos con más investigación hasta que te encuentres satisfecho y preparado para adoptar tus propios criterios. Siempre fundamentados en argumentos confiables. Si quieres contrastar tanto el tema como los planteamientos del autor, busca en libros, artículos y debates en línea toda la información referente que piense distinto a ti.
Paso 5: Identifica tus sesgos
Reflexiona sobre tus propios sesgos. Muchas veces podemos hacer juicios después de haber leído un tema en específico. La habilidad de identificar y reconocer sesgos forma parte del pensamiento crítico.
Si cuestionas tus propios prejuicios, podrás ser consciente de tus propios sesgos. De esa forma, podrías tomar decisiones bien justificadas con base en evidencia y no en creencias personales.
Práctica el pensamiento crítico
La técnica presentada requiere de tiempo y de preparación para conseguir resultados y conclusiones acertadas. Esto implica esfuerzo y paciencia cuando se quiere potenciar la mentalidad analítica y, además, aprender a ser imparcial ante un tema.
En síntesis, el pensamiento crítico es una facultad que alcanza su máximo potencial cuando se cultiva a través de la lectura constante. De hecho, la puedes poner en práctica desde el ámbito laboral, académico y cotidiano.
