Lagartija Nick clausura la temporada de Condeduque con un homenaje a la Generación del 27

El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque cerrará la temporada 2020-21 el próximo 26 de junio ofreciendo un concierto al aire libre en el su Patio Central con el grupo de punk-rock, Lagartija Nick, enmarcado en la programación del Día Europeo de la Música organizada por el Área de Cultura, Turismo y Deporte.

En su visita al Patio Central de Condeduque, Lagartija Nick estrenará un espectáculo que rinde homenaje a la generación del 27 y al cine de principios del siglo XX; no solo a creadores y creativos de la época, sino también al mundo del cine, al arte de capturar la luz y convertirla en narración, entre los que incluye a Lorca y a los hermanos Lumière, entre otros.

Lagartija Nick y la poesía

En la música de Lagartija Nick la poesía determina el estilo y la personalidad del grupo. Con Omega, en 1996, la persecución del alma de Lorca guía el camino, “todos vamos donde creemos encontrar la música que Lorca escribió con tinta invisible en sus poemas” asegura la formación.

Con Val del Omar, en 1998, abordando la mecánica mística llegan a las máquinas que dominan ese trabajo y quieren dar sentido a la tremenda poesía que encierra tanta tecno mística. Con Buñuel, en 2017, la forma más coherente de arropar con música sus películas fue cantar sus poemas, no son muy conocidos y contienen ese universo onírico que tanto le marcó. Con Los cielos cabizbajos, en 2019, la poesía de Jesús Arias hace que el grupo cambie radicalmente de registro y de posición sonora para arrojarse al desnudo dolor de las guerras.

En 2022 se cumplirá un siglo de la celebración del Concurso de Cante Jondo en La Alhambra. Falla, el modernismo y la elevación popular del flamenco en Granada anticipan esa misma Generación del 27 y una de sus claves fundamentales será la ligazón con la tradición con la que ningún vanguardista español logra romper completamente.

Sobre Lagartija Nick

La trayectoria de Lagartija Nick se puede definir con aquel aforismo de Val del Omar: “El que ama, arde. Y el que arde, vuela a la velocidad de la luz”. La banda de Antonio Arias ha desarrollado una carrera tan brillante como temeraria. Se han suicidado varias veces y siempre cuando les iba bien han abrazado los extremos con pasión. Han pisado el acelerador contra muro para elevarse con el impacto.

Arias dice que su universidad fue 091, donde ocupa la plaza de bajista en los ochenta. Eric Jiménez ensayaba en el local de al lado. Ambos solían juntarse para tocar temas de Siouxcie & The Banshees. Esto ocurre en 1987, hace más de 30 años.

En 1991, la formación, completada con los guitarristas Juan Codorniú y M.A.R Pareja, planta las bases de su lenguaje en Hipnosis, uno de los discos de debut más excitantes del rock español. Tensión electrificada. Vicio y paranoia en la voz de Antonio Arias. Descargas de punk-rock visionario y anfetamínico. Atmósferas futuristas, flashes perturbadores, riffs tóxicos entre Ron Asheton, Thurston Moore y John Cipollina. Un calambrazo de ideas en la resacosa escena nacional de la época donde Lagartija Nick es un verso suelto.

En 1992 dan el salto de una discográfica independiente a una multinacional y lanzan Inercia, obra cumbre de los granadinos ya con un sonido poderoso y un ramillete de clásicos inmediatos (Nuevo Harlem, Universal, Satélite…). La sónica oscurece en Su (1995). Persiguen a Enrique Morente por las calles del Sacromonte y el Albaicín. El resultado del encuentro trasciende al cantaor flamenco y a los rockeros: Omega (1996). Federico García Lorca y Leonard Cohen hermanados por los granadinos. A partir de aquí se produce un antes y un después.

Cuando todo el mundo está pendiente de Lagartija Nick, la banda se transforma, huye de la zona de confort y sale por la tangente con un álbum kamikaze: Val del Omar (1998). Arias muy dado a entregarse a sus maestros hasta las últimas consecuencias, descubre en José Val del Omar -inventor, pionero tecnológico, cineasta y poeta- a su padre artístico aplicando a la música de Lagartija Nick planteamientos rompedores, la diafonía, la mecánica mística…, una etapa negra que tiene secuelas en Lagartija Nick (1999) y Ulterior (2001).

El grupo se recompone en 2004. Unos Lagartija triunfales sacan El Shock de Leia (2007), con la participación de Honest John Plain, leyenda del punk británico, y aportaciones de Jesús Arias, el hermano mayor de Antonio. La buena racha continúa con Larga duración (2009) y Zona de conflicto (2011).

La banda sorprenderá con material nuevo en 2017 en Crimen, sabotaje y creación, un álbum que confirma la naturaleza cambiante de Lagartija, ese bicho raro treintañero y como apéndice, en 2018, aparece el picture-disc El testamento del sol.

Ahora las notas, versos y partituras que Jesús Arias dejó inacabados para su proyecto definitivo, Los cielos cabizbajos, constituyen la base sobre la que se cimenta el nuevo gran reto de Lagartija Nick. El recuento de episodios bélicos, la guerra como resumen del siglo XX, deviene aquí en planisferio del horror y en emocionante canto a la libertad. El oyente astuto encontrará guiños al Manifiesto Gernika (1983), el único LP de TNT. Un álbum que define la reinvención del sonido de Lagartija Nick con reminiscencias de Lorca, Bach, Kubrick y de la electrónica pionera de Wendy Carlos.

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