La Sección Sindical de CSIT de la Residencia de Personas Mayores “Manoteras”, en el distrito madrileño de Hortaleza, ha remitido un escrito a la Gerencia de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) y a su Subdirección General de Personal denunciando «los graves problemas que siguen sin solucionarse» desde que la Inspección de Trabajo advirtiera a la Dirección de la Residencia del plazo de tres meses para subsanar las deficiencias que el propio CSIT había denunciado.
Desde CSIT exigen a la Administración que «tome medidas oportunas para, de una vez por todas, solucionar estos problemas», que son según el sindicato el abono en nómina del Transporte, que muchos trabajadores no lo perciben desde 2018; retrasos en el reconocimiento de trienios y cobro en nómina de los mismos y cobertura de vacantes; ante la falta de personal «exigimos contrataciones ¡YA! para paliar la sobrecarga de trabajo»; la Dirección «sigue incumpliendo el acuerdo con el Comité de Empresa por el que debería notificar con 48h de antelación los cambios o solicitudes de días»; y «basta ¡YA! de alterar los días de descanso semanal: ni los dias AP ni los excesos de jornada sustituyen al descanso semanal».

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Estos problemas los generaron los mismos sindicatos, ya que la trabajadora que realizaba ese trabajo fue victima de acoso laboral (como ya o habían sido anteriormente otros trabajadores) y fue trasladada como consecuencia de un expediente disciplinario. Este sólo fue otra forma más de acoso. En él se le acusó falsamente de cargos que no había cometido, y en su contra se supone que declaró gente del entorno del director, con alguno de los cuales la trabajadora ni siquiera había tratado . Los sindicatos en este caso se convirtieron en un brazo armado más del psicoterror.. Ocurrió en 2018 y en 2020 todavía reinaba el caos en el trabajo administrativo. Repito que dos de las trabajadoras que acosaban estaban sindicadas.
En el expediente se llegaron a incluir cosas tan absurdas como que dicha trabajara tenía en la oficina un artilugio extraño para tratar el aire, cuando era un humidificador bien simple. Para poner otro ejemplo de las mentiras que sorprendentemente intentaron colar la trabajadora fue victima de un episodio de violencia fisica y verbal por parte de un trabajador y la secretaria del director, estas personas llegaron a la oficina con clara intención de provocarla, le acusaron de haber perdido unos papeles, la increparon, y el trabajador se le avalanzó con la mano levantada. En el expediente dieron una versión de vuelta de tortilla en la que la trabajadora tras tener una actitud chulesca y provocadora salió tras ellos amenazándoles con la mano levantada, cuando en realidad se quedó sentada en la silla encogida de miedo y sin atreverse a salir de la oficina hasta pasado un rato por miedo a encontrárselos en el pasillo.