El Ayuntamiento de Madrid abrirá la presa número 9 del río Manzanares este martes, 7 de agosto, para mantener la renaturalización del río en todo el tramo urbano. El Área de Medio Ambiente y Movilidad ha realizado un estudio para conocer cómo afecta al ecosistema y a las infraestructuras cercanas el embalsamiento de un tramo del río.

Como alternativa para los deportistas que entrenaban en este tramo del Manzanares, se ha propuesto colaborar con el Canal de Isabel II para que puedan instalarse en el embalse de Valmayor. Para la Escuela de Remo, se ha ofrecido el lago de la Casa de Campo una vez que concluyan las obras de rehabilitación en noviembre.

Entre los efectos negativos detectados con motivo del cierre de la presa 9 está “la pérdida del hábitat en dicho tramo, ya que por un lado se ha perdido la vegetación que había crecido en las islas que habían surgido a lo largo del tramo, así como la mayor parte de especies animales que habían colonizado esta parte del río”.

Asimismo, “se ha alterado su función como corredor ecológico entre espacios naturales protegidos de gran interés: el Parque Regional de Sureste con el Monte de El Pardo y el Parque Regional de la cuenca Alta del Manzanares, al quedar parcialmente interrumpido por el cierre de la presa 9”.

Según se ha expuesto desde el Consistorio madrileño, “el embalsado de un tramo del río facilita la presencia de especies piscícolas invasoras como la carpa, el alburno o el pez gato, especies propias de aguas embalsadas y más profundas y cuyo número se había reducido, e incluso desparecido en algunos casos, tras la apertura de compuertas con las que se inició la renaturalización. Además, la apertura de la presa supone y favorece la conectividad de la fauna acuática”.

También hay que tener en cuenta “cómo ha afectado el embalsamiento del río, tras el éxito de la renaturalización, a las decenas de miles de personas que pasean por Madrid Rio y que ahora lo hacen, en uno de sus tramos, junto a una lámina de agua estancada sin la biodiversidad que caracteriza al resto del Manzanares”.

Afección a las infraestructuras

El cierre de la presa no solo afecta al ecosistema del mismo, también a las infraestructuras cercanas, concretamente a la M-30. El estado de los túneles y su proximidad al río y a los cauces subterráneos de sus inmediaciones hace que la subida de la cota de la lámina de agua produzca filtraciones en los túneles.

Estas filtraciones afectan a las salidas de emergencia, cuadros técnicos e incluso a la propia calzada, lo que supone un mayor esfuerzo en la conservación de esta infraestructura, con los consecuentes cierres de carril, de vías de evacuación y de actuaciones de emergencia.

Desde el cierre de la compuerta se han producido importantes filtraciones. Además, la subida de la lámina de agua provoca un mayor volumen de agua que tiene que ser bombeada, con el correspondiente aumento del consumo energético de la infraestructura.

Para detener las filtraciones que se estaban produciendo desde el cierre, se ha bajado el nivel del agua con el fin de garantizar la seguridad en Calle 30, lo que afecta al correcto funcionamiento de la presa número 9, que no está diseñada para el semiembalsado. Por este motivo y hasta que se lleven a cabo las mejoras necesarias que se están estudiando, está desanconsejado volver a cerrar la presa por motivos de conservación de la infraestructura.

Como alternativa para la práctica del remo, el Ayuntamiento de Madrid ha mantenido conversaciones con el Canal de Isabel II, que se ha mostrado favorable a ofrecer el embalse de Valmayor tanto para la práctica del remo de iniciación como del remo de alta competición.

Para la escuela de remo infantil, se ha propuesto el lago de la Casa de Campo, una vez que finalicen las obras de restauración del vaso el próximo mes de noviembre. El desembalsado de la presa 9 se realizará lentamente, de forma que no produzca afección a los tramos de aguas abajo del río.