Un hombre de 45 años sufre una grave agresión homófoba en el barrio de Chueca

Un hombre gay fue insultado, amenazado y golpeado con el resultado de fractura de  y hematomas en la cara por su orientación sexual. Tuvo que ser atendido en el hospital y ha interpuesto una denuncia este jueves acompañado por personal de Arcópoli.




J. L. de 45 años salía en la madrugada del domingo 26 al lunes 27 de febrero de un local de ambiente gay en el madrileño barrio de Chueca cuando otra persona le espetó “maricón”. A continuación, tras explicar al agresor que efectivamente era gay, el agresor se dirigió a él profundamente irritado y le tiró un vaso de cristal en la cara lo que le causó heridas de diversa consideración y finalmente lo tiró al suelo. Debido al empujón, la víctima al caer se fracturó el hueso cúbito del brazo derecho.

Los compañeros de la víctima llamaron al 112 y tuvo que ser atendido por el SAMUR. La Policía acudió al local inmediatamente pero no consiguieron identificar al agresor que huyó de la zona. J. fue al hospital en ambulancia para poder ser tratado de las lesiones.

Unos días más tarde, cuando la víctima se encontraba mejor psicológicamente y algo recuperada físicamente de las lesiones, se puso en contacto con el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia donde se le ofreció atención psicológica y orientación jurídica. Finalmente acudió a interponer una denuncia ante Policía Nacional el jueves 2 de marzo acompañado por voluntarios del Observatorio.




Desde el Observatorio se ha puesto la denuncia en conocimiento de la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid, el Comisario de Policía de Delitos de Odio y la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía de Madrid. Desde el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, desde el 1 de enero y hasta el día de hoy, se tienen registrados 32 incidentes de odio solo en la Comunidad de Madrid.

Yago Blando, Coordinador de Arcópoli declara que “las agresiones y los incidentes de odio al colectivo LGTB se siguen produciendo con total sensación de impunidad de los agresores, sobre todo los más jóvenes. Necesitamos la implantación de medidas de sensibilización para erradicar esta lacra, especialmente en el campo de los centros educativos”.

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