Las bicicletas (no) son para el verano

por YAGO CAMPOS




Amadas por unos, odiadas por otros, las bicicletas eléctricas van a cumplir dos años entre nosotros en apenas unos días. Poco a poco los madrileños nos hemos ido acostumbrando al sistema de préstamos de bicis, conocido como BiciMad, aunque la relación no siempre ha sido tan idílica como debería.

En una ciudad con un tráfico masificado y un problema con los niveles de contaminación bastante importante, nuevos medios de transporte alternativos y ecológicos, como es el caso al que nos referimos, son más necesarios que nunca. No obstante, no son pocos los problemas que han ido surgiendo hasta el día de hoy.  Aunque el ámbito de la iniciativa se circunscribe al municipio de Madrid, en realidad solo a algunos distritos de la capital, se han localizado bicis en Benidorm o Rumanía. Una búsqueda por la red nos mostraba varios anuncios de ese país en los que se vendían estas bicis, por supuesto robadas y con los GPS que llevan incorporadas arrancados, por cifras que llegaban a alcanzar los 500 euros.

Anécdotas aparte, tales cuestiones no vienen sino a reafirmar el problema de vandalismo que este sistema de transporte viene sufriendo de forma constante desde su inauguración. En todo el 2015 unas 450 bicicletas han sido arrancadas de sus anclajes, casi más de la mitad durante los meses de verano. Es cierto que al mismo tiempo el número de abonados al servicio se ha incrementado notoriamente, reforzando la idea de que los madrileñ@s tenemos ganas de movernos de una forma ecológica y sostenible por la ciudad, en contra de los muchos agoreros que veían imposible este hecho. Pero todos y todas tenemos que hacer una reflexión sobre el tema en cuestión.

El vandalismo es una de las razones que ha provocado que el sistema no sea sostenible, lo que no solo provoca grandes pérdidas para las arcas públicas, sino que dificulta que otros distritos de Madrid, casualmente los del sur, puedan disfrutar del servicio. Este hecho es especialmente sangrante porque, como nos recuerda Julio Embid en su libro “Hijos del Hormigón”, es un servicio que pagamos tod@s pero que solo las zonas del norte disfrutan, donde además se concentran la mayor parte de vehículos de alta gama. Al final, se puede llegar incluso hasta el extremo de tener que suspender el servicio, nada imposible mirando el caso de Vitoria, donde se llegó paralizó el préstamo de bicicletas por culpa de los actos incívicos.

Por supuesto que tenemos que seguir siendo críticos con el sistema de BiciMad. Se deben implementar mejoras en nuestras calles para conseguir que coches y bicicletas convivan de la mejor manera posible, incorporar el servicio de préstamo a la tarjeta del abono transportes… Pero, ante todo, tenemos que ser críticos con nosotr@s mism@s y mejorar en la medida de lo posible nuestros comportamientos como sociedad. En Madrid, las bicicletas tienen que ser para el verano. Y para todo el resto del año.

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