Rajoy deja paso a Soraya

por DAVID HERNÁNDEZ

En las últimas elecciones generales, hubo un hecho en la campaña del Partido Popular que llamó la atención, la importante presencia de la imagen de Soraya Sáenz de Santamaría casi al mismo nivel y altura que la del presidente del gobierno.

Ya entonces se rumoreaba sobre la posibilidad de un relevo, apuntando que ante la necesidad de pactar con otras formaciones, seguramente Ciudadanos, muchos dirigentes populares estarían dispuestos a dejar caer la espada de Damocles sobre la cabeza de Rajoy y colocar a Soraya para evitar perder el gobierno.

Paradójicamente, como los resultados del PP fueron más malos de lo esperado y el partido de Albert Rivera prefirió mirar antes al PSOE de Pedro Sánchez, la jugada de reemplazo se pospuso y el político gallego consiguió resistir el envite interno, que se había formado y organizado a sus espaldas.

Mariano Rajoy ha jugado su supervivencia política a dos vías, por un lado, que los sectores más conservadores del partido socialista presionarán a Sánchez para que propiciara una gran coalición. Por otro lado, como ese hecho no tuvo lugar, el presidente en funciones han pensado en gastar su última bala en la repetición de elecciones, esperando conseguir un mejor resultado al de diciembre y poder sobrevivir un tiempo más, pese a las conspiraciones entre sus propias filas.

Sin embargo, todas las encuestas vuelven a barajar un panorama altamente parecido al de hace unos meses, por lo que la operación de Soraya Sáenz de Santamaría pronto se ha reactivado. El objetivo de muchos dirigentes populares, conscientes de que las noches electorales de Aznar o la del 2011 ya quedaron muy atrás, es que el PP consiga tras el 26 de junio sumar con Ciudadanos los diputados suficientes, para asegurarse una legislatura más o menos cómoda.

También, teniendo presente lo que pasó en Cataluña con Artur Mas y la CUP, desde algunos despachos de Génova se barrunta la idea de contar con el factor Soraya, en un hipotético caso de negociación.

Albert Rivera sabe que muchos de sus votantes y simpatizantes le penalizarían enormemente, si después de años atacando la figura de Mariano Rajoy y la corrupción producida bajo su mandato, finalmente negocian con él o incluso llegan a formar parte de un gobierno presidido por el líder popular.

Por ello, la silla de Mariano Rajoy vuelve a un sufrir un pequeño movimiento, que tal vez se vaya haciendo cada vez más grande. Quien ha sido su mano derecha durante tanto tiempo, es ahora mismo la figura que más suena para sustituirle, aunque las miradas menos oficialistas y orgánicas también miran al joven Pablo Casado y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Sea como fuere, si Rajoy imaginó que con la repetición de las elecciones, su situación y supervivencia política iba a mejorar, está totalmente equivocado. Le esperan unos meses muy duros para el presidente en funciones, tal vez, los últimos en los que esté en primera línea de la escena política.

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