Los precios subieron 6 décimas en junio en la Comunidad de Madrid (mismo dato que a nivel nacional) y la inflación interanual se mantiene en ese inalterable y doloroso 3,8 % durante el último trimestre. Pero es que, además, la inflación subyacente, o estructural, repuntó una décima (3,6), mantiene una suave tendencia al alza desde hace un año y sigue castigando con fuerza la capacidad de ahorro de los madrileños: por contraste, es ya casi un punto superior que la subida media salarial pactada por convenio (2,7).
Se sabía que el final del IVA reducido para la electricidad repercutiría negativamente en los gastos asociados a la vivienda. Los suministros, también el del gas, subieron un 12,7 % respecto a mayo y son un 5,2 % más caros que hace un año. El agua también es un 12,9 % más cara que en junio del 2025.
Al contrario, los alimentos (+0,1 en junio) y, sobre todo, el transporte (-1,5) aliviaron los gastos más habituales de los madrileños. La cesta de la compra se ha encarecido un 2,5 % en el último año, muy por debajo del índice general. Sin embargo, hay productos como los huevos (+16,9), el pescado (+11,1), la fruta fresca (+10,6) o la carne de vacuno (+10,3) que siguen tensionándola. El aceite (+4,1) también subió después de más de un año de caídas.
El escenario bélico en Oriente Medio provoca constantes vaivenes en el precio del petróleo y, por tanto, de sus derivados. Los combustibles y carburantes bajaron un 3 % en junio, aunque en lo que va del 2026 han aumentado casi 5 puntos y en la comparativa anual el alza es del 6,3 %. Y esto es bueno para el transporte privado (-3,3 en junio), pero no se refleja en el transporte de pasajeros (+13,0), sobre todo el público urbano (+20,5).
“Los madrileños llevamos muchos meses soportando la inflación más alta de España y la sensación es la de que la situación va a seguir así durante bastante tiempo. Productos básicos de la cesta de la compra siguen encareciéndose de forma desorbitada y castigan duramente a las familias. Las rebajas fiscales de los productos energéticos pueden aliviar de manera puntual, pero es necesaria una regulación estructural que blinde al suministro eléctrico o al transporte público frente a los vaivenes de los mercados. Y, además, los salarios siguen creciendo muy por debajo de los gastos, lo que perjudica, un mes sí y otro también, la capacidad de ahorro de las personas trabajadoras”, denuncia la secretaria general de USO-Madrid, María Concepción Iniesta.
