La Unión General de Trabajadores (UGT) de Madrid ha hecho público un balance sobre la siniestralidad laboral en la región basándose en los datos oficiales suministrados por el Instituto Regional de la Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST). Los indicadores acumulados revelan que, entre enero y mayo de 2026, un total de 33 personas trabajadoras han perdido la vida a causa de un accidente de trabajo en el territorio autonómico.
Durante el pasado mes de mayo, la región registró de forma específica la muerte de cinco trabajadores, lo que representa un incremento en la mortalidad laboral respecto al mismo mes del año 2025, periodo en el que se contabilizaron tres decesos. La distribución sectorial de los fallecimientos ocurridos en mayo sitúa una víctima en el sector de la Industria (debido a un accidente de tráfico), dos en el sector de la Construcción (ambas causadas por caídas en altura) y dos en el sector de los Servicios, las cuales se produjeron en el trayecto de ida o vuelta al puesto de trabajo (accidentes in-itinere), correspondiendo una a un siniestro de circulación y otra al impacto de un rayo.
Evolución de los accidentes graves por sectores
El análisis mensual de los accidentes de carácter grave ocurridos exclusivamente durante la jornada de trabajo muestra comportamientos divergentes según la actividad económica. En la comparativa entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el sector de la Construcción experimentó un ascenso al pasar de 4 a 10 siniestros graves, mientras que la Industria registró un repunte al elevarse de 1 a 11 casos. Por el contrario, el sector Servicios reflejó una contención en este indicador mensual, descendiendo de 14 accidentes graves en mayo del año anterior a 11 en el mismo mes del ejercicio presente.
Si se analiza el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, el volumen total de siniestralidad en la Comunidad de Madrid se eleva a 36.627 accidentes laborales. De esta cifra global, 29.778 percances se produjeron estrictamente dentro de la jornada de trabajo, mientras que los 6.849 restantes correspondieron a contingencias in-itinere.
En la evolución del periodo comprendido entre enero y mayo, la Construcción acumuló una subida del 46,43% en siniestros graves, pasando de los 28 registrados en el mismo tramo de 2025 a un total de 41 en 2026. En la Industria, el incremento acumulado de accidentes graves alcanzó el 62,50%, subiendo de 16 a 26 casos, a lo que se añade un repunte en la mortalidad sectorial específica, que pasó de 1 trabajador fallecido en los primeros cinco meses de 2025 a 2 decesos en el mismo tramo de 2026. En contraposición, los accidentes graves acumulados en el sector Servicios disminuyeron un 4,40%, situándose en 87 casos frente a los 91 documentados en el año precedente.
Factores determinantes: patologías, estrés térmico y entorno digital
El sindicato ha advertido de que la siniestralidad laboral mantiene patrones estructurales estables debido a deficiencias en la gestión de los riesgos. Las llamadas Patologías No Traumáticas (PNT), que engloban dolencias de aparición súbita como infartos o derrames cerebrales, constituyen la primera causa de mortalidad en el entorno de trabajo junto con los accidentes viales y las caídas desde altura. En el transcurso de 2026, casi el 50% de las muertes laborales registradas en la región se han debido a este tipo de patologías de carácter no traumático.
Asimismo, las variables ambientales, en especial la proliferación de episodios de temperaturas extremas y olas de calor prolongadas, se han consolidado como un factor agravante de la siniestralidad. El estrés térmico y los golpes de calor elevan los índices de fatiga física y merman los tiempos de respuesta de los operarios, afectando mayoritariamente a actividades que exigen esfuerzo muscular, trabajos a la intemperie o funciones en espacios con ventilación deficiente. Ante esto, se apunta a la necesidad de activar medidas de control básicas como la reestructuración de las jornadas, la pauta de descansos regulares, el acceso a hidratación constante, la habilitación de áreas sombreadas y el seguimiento de los síntomas iniciales de afectación por calor.
Por último, el sindicato señala un incremento en la incidencia de los riesgos psicosociales y la falta de protocolos específicos para su mitigación. Factores asociados a la digitalización del entorno laboral, la ausencia de desconexión digital, las dinámicas de presión productiva, la precariedad organizativa y las jornadas prolongadas actúan como detonantes de procesos de estrés crónico e inseguridad laboral, lo que se traduce en un aumento de las incapacidades temporales y guarda relación directa con el desarrollo de las patologías no traumáticas.
Demandas en materia de prevención y formación laboral
Ante este escenario, la delegación madrileña de UGT ha instado al tejido empresarial a implementar programas de formación en prevención de riesgos laborales que posean un carácter práctico, actualizado y continuo en el tiempo. La organización insiste en que los servicios de prevención —tanto los propios de cada compañía como las entidades ajenas contratadas— deben evolucionar para adaptar sus metodologías a las nuevas realidades del mercado.
La organización sindical concluye exigiendo el desarrollo de una cultura preventiva real respaldada por una dotación de recursos económicos y humanos suficiente, argumentando que la inversión en seguridad reduce el absentismo, contiene los costes sociales y económicos derivados de las bajas y resulta la única vía eficaz para frenar las cifras de siniestralidad en la Comunidad de Madrid.
