Se acerca el verano y se vuelve a hablar irremediablemente sobre el sol y su relación con el cáncer de piel: cabe recordar que esta enfermedad, ya sea melanoma o no, es uno de los diagnósticos oncológicos más frecuentes en la población española.
En las redes sociales abunda información falsa, bulos y teorías que se extienden más rápido que la evidencia e interfieren en la promoción de salud y el intento de las instituciones sanitarias de poner al alcance del público general el conocimiento de los hábitos saludables para prevenir y minimizar los riesgos.
“Podemos prevenir hasta el 50 % de los diagnósticos oncológicos, y el de piel es uno de los más fáciles de evitar”, explica Adriana Fonte, médica del departamento de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid. Para ella, “lo mejor es protegerse todo el año, sin excepciones”. Esta protección corre prisa, ya que las cifras del cáncer de piel, alerta la médica, “han aumentado un 40 % en los últimos cuatro años”.
Desde la Asociación Española Contra el Cáncer resumen las principales “fake news” (bulos, noticias falsas) solares, que vuelven a surgir como cada mes de junio y ponen en peligro nuestra piel.
1) Solo la exposición directa al sol estimula la producción de Vitamina D, y además es buena para el tracto digestivo (falso: el primero de unos cuantos bulos)
Por mucho que aparezcan en redes sociales influenciadores de diversa índole tomando el sol en exposición directa, e incluso sacando la lengua para que las radiaciones alcancen el tracto, no hay evidencia que avale esta práctica, ni en la medicina antigua oriental, ni en la nuestra. Lo cierto es que el daño que provocan las radiaciones en el ADN celular nos sitúa más cerca de tener cáncer de piel. Estas radiaciones dañan los mecanismos inmunes de defensa de la piel y queman (en vez de aumentar) los receptores especializados en sintetizar vitamina D.
La realidad es que esta vitamina se mantiene estimulada incluso con protección solar, debido a que la protección con filtros químicos evita el daño de las radiaciones UVB y UVA, pero mantiene el estímulo de la producción de dicha molécula orgánica, fundamental para nuestro metabolismo. Por otro lado, ocurre algo curioso: mientras el sol estimula la producción de vitamina D, también reduce el número de receptores de la misma: los “quema” como mecanismo de autorregulación. Es decir, con exposición excesiva al sol se puede perder capacidad para usar esa misma Vitamina D. En cálculos de riesgo/beneficio, es mejor prevenir el cáncer de piel. La vitamina D, en caso de déficit, se puede suplementar sin mayores complicaciones.
2) Los bronceados son seguros (falso: son una señal de alarma en la piel)
Una de las prácticas más extendidas es la búsqueda del bronceado como huella estética del ocio. Lo cierto es que el bronceado es la señal de alarma de la piel y la exposición excesiva y desprotegida al sol. Provocada por la incidencia de las radiaciones UVB en la capa más externa de la piel, la estimulación de melanina es la causante del color más oscuro de la piel, que se interpreta como irritación o eritema solar.
Al mismo tiempo, este tipo de radiación es la que más incide en el cáncer de piel (melanoma o no) ya que altera y provoca mutaciones en nuestras células y revoluciona su multiplicación. A pesar de los diferentes formatos y productos, no hay bronceado seguro y el menos recomendado es el de las camas de bronceado artificial, cancerígenas en todas sus formas.
3) Si está nublado, no hace falta protector solar (falso: las nubes dejan pasar el 80 % de las radiaciones)
La protección solar debe ser extensiva a todo el año, en todos los sitios, del mismo modo que se mantiene cualquier otro hábito saludable. Las nubes dejan pasar el 80% de las radiaciones y la nieve, como el agua y la arena, las reflejan y dispersan, o sea, que pueden producirse quemaduras de la misma forma. El daño en la piel es acumulativo, incide en el ADN celular y contribuye al fotoenvejecimiento progresivo, por eso se suele decir que “la piel tiene memoria”.
4) Las pieles oscuras y negras no requieren protección solar (falso: aunque son más resistentes, también pueden sufrir cáncer de piel)
La piel se clasifica en seis fototipos, que se basan en cuánta melanina produce y, por tanto, en cómo son de resistentes. La melanina es el pigmento natural que le da color a la piel, el pelo y los ojos, y también actúa como barrera biológica frente a la radiación solar. Cuanta más melanina tienes, menos te quemas, es cierto, pero eso no significa que no estés en riesgo de padecer cáncer de piel, melanoma o no.
Los fototipos más frecuentes en la zona mediterránea son III y IV, personas que tienen la piel beige/ligeramente dorada/morena clara, el pelo es castaño medio/oscuro y los ojos son oscuros. Estas pieles se queman menos y se broncean más porque tienen una cantidad de melanina mayor a las personas pelirrojas y rubias de piel más clara. Igualmente ocurre con las pieles morenas más oscuras, las pieles negras, y marrones intensas.
Estas pieles son las más resistentes al daño provocado por el sol, pero la incidencia de cáncer de piel es creciente y, en este caso, a veces de peor pronóstico porque se detectan de manera tardía. La protección solar debería ser un hábito extensivo, sin exclusiones.
5) La protección solar incluida en el maquilla es suficiente (falso: no reemplaza a un protector solar, sino que, como mucho, lo complementa)
Muchos productos cosméticos incluyen SPF (factor de protección solar) y se perciben como protección completa, pero no es así. Aunque los pigmentos aportan protección, el maquillaje no reemplaza a un protector solar bien formulada, sino que, como mucho, lo complementa. Habitualmente, el SPF de estos es muy bajo, de 15 a 30. La piel requiere 50 o más aplicada a razón de 2 mg por cm² de piel para estar realmente protegida, sin olvidar reaplicarlo cada dos horas.
Formar a jóvenes para promover hábitos saludables y sensibilizar a la población
En esta época veraniega, sobre todo con la proliferación de campamentos y actividades al aire libre, la Asociación Española Contra el Cáncer está llevando a cabo un programa de Formación de Agentes del Cambio orientado a capacitar personas jóvenes y referentes comunitarios para promover hábitos saludables y sensibilizar sobre la prevención del cáncer de piel o melanoma desde su propio entorno.
La formación aborda los diferentes tipos de fotoprotección solar y su importancia para reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de piel o melanoma, en especial en las poblaciones infantojuveniles, que son las que más riesgo presentan a lesiones que en etapas posteriores puedan convertirse en cáncer y en colectivos profesionalmente expuestos.
“Buscamos crear una red de agentes capaces de sensibilizar, generar conciencia y promover entornos más saludables, convirtiéndoles en líderes dentro de sus espacios habituales, sociales y digitales”, indica Cecilia Díaz-Estébanez, técnica de prevención de la Asociación. “Tratamos no solo de aumentar el conocimiento sobre prevención del cáncer de piel o melanoma”, señala, “sino también favorecer cambios reales en los hábitos cotidianos y fomentar una cultura de cuidado y protección de la salud.»
Foto: Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid.
