La Policía Nacional ha puesto fin a la huida de una joven de 19 años, de origen peruano, acusada de un grave delito de incendio provocado. La investigación apunta a que la arrestada decidió prender fuego al inmueble donde residía, en el número 79 de la calle Villaamil (zona limítrofe entre Tetuán y Moncloa-Aravaca), como represalia ante un inminente desalojo judicial que iba a ejecutarse la semana pasada.
La detenida, que se encuentra en el país en situación administrativa irregular, habitaba la vivienda junto a otros dos varones de su misma nacionalidad. Según han confirmado fuentes de la investigación, el grupo acumulaba cerca de un año y medio sin satisfacer las cuotas del alquiler, lo que llevó a la propiedad a denunciar y obtener una orden de lanzamiento. A la situación de «inquiokupación» se sumaba una convivencia insostenible, marcada por los constantes altercados entre la joven y el resto de residentes del bloque.
Un plan deliberado: colchones y cerillas
El siniestro se produjo el mediodía del pasado 24 de febrero. Mientras los otros dos inquilinos estaban fuera, varios testigos observaron a la joven abandonar el portal instantes antes de que las llamas asomaran por las ventanas del tercer piso. La inspección ocular realizada por los agentes de la Policía Científica (DEVI) tras 24 horas de enfriamiento fue reveladora.
Se detectaron múltiples focos de inicio: la mujer habría dispuesto manojos de cerillas estratégicamente sobre el colchón de su cuarto y el sofá del salón para asegurar que el fuego se propagase con rapidez antes de marcharse. La intervención de los bomberos evitó que el incendio afectara a la estructura del edificio o a la vida de los vecinos, aunque su habitación y el comedor terminaron reducidos a cenizas.
Capturada mientras trabajaba
Tras el fuego, la acusada buscó refugio en el distrito Centro, donde ya había procedido a la okupación de una nueva vivienda. Sin embargo, los agentes de la comisaría de Moncloa lograron seguir su rastro hasta localizarla en plena calle mientras realizaba labores de reparto de publicidad. Tras su paso a disposición judicial, la joven se enfrenta a una posible condena de entre 5 y 20 años de cárcel, dada la peligrosidad de provocar un incendio en un bloque habitado.
