Madrid huele este viernes a garbanzos, morcillo y repollo. Este 27 de febrero se celebra el Día Internacional del Cocido Madrileño, una efeméride que busca poner en valor el plato estrella de la gastronomía regional y que, año tras año, gana más adeptos tanto entre los vecinos como entre los turistas que visitan la ciudad.
El cocido madrileño, cuyo origen se remonta a la evolución de la «olla podrida» medieval y la «adafina» judía, es mucho más que una receta: es un ritual. Tradicionalmente servido en «tres vuelcos» (sopa, legumbres con verduras y, finalmente, las carnes), este plato se ha convertido en un símbolo de identidad que traspasa generaciones.
Un motor económico y turístico
La celebración coincide con el auge de diversas iniciativas que promocionan este manjar durante los meses de invierno. Los hosteleros madrileños señalan que el cocido es uno de los principales reclamos de la restauración local, especialmente en distritos con solera como Centro, Chamberí o Arganzuela, donde tabernas históricas cuelgan el cartel de «completo» para degustar esta receta cocinada a fuego lento.
«El cocido madrileño representa nuestra esencia: es contundente, acogedor y fruto de la paciencia», explica uno de los restauradores consultados. Según los datos del sector, se estima que durante esta jornada se sirven miles de raciones en toda la Comunidad, desde las versiones más vanguardistas hasta las más ortodoxas servidas en puchero de barro.
El secreto está en los ingredientes
Para los expertos, la clave de un buen cocido reside en la calidad de la materia prima, muy vinculada al producto de proximidad de la región. Los garbanzos de Navalcarnero o Brunete, las carnes de la Sierra de Guadarrama y las verduras de las huertas de Villa del Prado o Aranjuez son los pilares que sustentan este plato.
2026: Un año de celebración gastronómica
Enmarcado en las actividades del calendario cultural madrileño, este día internacional sirve también para calentar motores de cara a otros eventos gastronómicos del año. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han aprovechado la fecha para recordar la importancia de proteger el patrimonio culinario como parte fundamental de la oferta turística de la capital.
Ya sea «con bola» o sin ella, con más o menos tocino, lo cierto es que hoy el cocido madrileño es el protagonista indiscutible en las mesas de todos los barrios, reafirmando su título como el «rey de la cocina madrileña».
