Este domingo, 1 de febrero, las calles de Madrid se convertirán en el epicentro de una movilización global contra la actividad cinegética. La Plataforma NAC (No a la Caza) ha convocado una manifestación que partirá a las 12:00 horas, coincidiendo con el fin de la temporada de caza en España, una fecha que los colectivos animalistas señalan como el inicio del periodo de mayor abandono y maltrato de animales utilizados en esta práctica.
La marcha en la capital se enmarca en una jornada de protesta masiva que tendrá réplicas en otras 44 ciudades españolas y en diversos puntos del extranjero, incluyendo ciudades en Alemania, Estados Unidos, Francia e Italia. En Madrid, la convocatoria cuenta con el respaldo presencial de formaciones como el Partido Animalista Con el Medio Ambiente (PACMA), cuyos representantes se sumarán a la columna ciudadana para exigir cambios legislativos que protejan de forma integral a los animales, con especial énfasis en los perros de raza galgo y podenco.
Desde la organización se subraya que el 1 de febrero representa un «punto de inflexión» traumático. Según denuncian, el fin de la veda conlleva el descarte de miles de perros que, tras dejar de ser considerados «útiles» para el ejercicio de la caza, sufren situaciones de desamparo o muerte. El objetivo de la movilización en Madrid es presionar a las administraciones públicas para que cesen el fomento y la financiación de la caza, actividad que califican de anacrónica y cruel en el contexto de una sociedad con una conciencia animalista al alza.
Durante la jornada se dará lectura al manifiesto titulado “El Final de su Condena”. El texto, que vertebra las reclamaciones de este año, denuncia la existencia de una «frontera invisible» en la legislación actual que distingue entre los animales de compañía y aquellos utilizados como herramientas de trabajo en el campo. Los convocantes exigen una «ley sin exclusiones» que garantice el mismo estatus de protección para todos los perros, independientemente de la actividad que realicen sus propietarios, rechazando lo que consideran un sistema que clasifica vidas en función de su rendimiento.
El manifiesto también extiende su crítica a la gestión de la fauna silvestre en la Comunidad de Madrid y el resto del país. El texto alude a la situación del lobo ibérico, al que definen como el «guardián de la memoria salvaje» perseguido por el mito, y denuncia las «masacres» de jabalíes bajo el pretexto del control poblacional. Para los colectivos firmantes, la gestión del medio ambiente debe basarse en criterios científicos y éticos, y no en lo que denominan «una guerra contra los animales disfrazada de tradición».
La manifestación de este domingo busca consolidar el rechazo social hacia la caza, reclamando que el campo deje de ser un escenario de violencia. «La verdadera civilización de un pueblo se mide en cómo trata a los más vulnerables», reza el manifiesto, que concluye con un llamamiento a devolver la dignidad a la vida silvestre y convertir el 1 de febrero en el recordatorio de una etapa de maltrato que las asociaciones aspiran a erradicar definitivamente de la normativa española.
