La confederación de sindicatos STEs-Intersindical ha presentado los resultados de un extenso estudio estatal que revela una situación crítica en el sistema educativo público. El informe, basado en más de 13.000 encuestas realizadas el pasado noviembre, concluye que el clima de convivencia en los centros se ha deteriorado de forma alarmante, afectando directamente a la salud mental y profesional del profesorado.
Los datos expuestos por el sindicato reflejan que más del 83% de los docentes ha notado un incremento en las agresiones verbales y físicas por parte de los alumnos. Esta percepción es especialmente aguda en comunidades como Navarra y Extremadura, así como en la ciudad autónoma de Ceuta. Además, el 82,6% de los profesionales califica el ambiente de trabajo en las aulas como «conflictivo o complicado».
El problema se extiende también a la relación con las familias. Según el estudio, tres de cada cuatro docentes perciben actitudes hostiles y falta de respeto por parte de los progenitores, una tensión que se suma al desgaste diario y que, según STEs-i, está provocando un aumento preocupante de las bajas laborales.
Problemas estructurales: ratios y burocracia
Más allá de la convivencia, el profesorado denuncia condiciones de trabajo insostenibles. Casi el 92% de los encuestados afirma que las ratios actuales de alumnos por clase impiden ofrecer una atención adecuada a la diversidad en el aula. En comunidades como Madrid, Cataluña y el País Vasco, el desacuerdo con el número de alumnos por profesor es prácticamente unánime.
A esto se añade la «asfixia burocrática». El 95,7% de los docentes considera que las tareas administrativas impuestas por la Administración han aumentado hasta el punto de restar tiempo esencial para la preparación de las clases y el apoyo a los estudiantes con más dificultades.
Desvalorización profesional y pérdida salarial
El estudio también pone el foco en el desánimo respecto al reconocimiento de la profesión. El 85,8% de los trabajadores siente que la Administración no les respalda ante los conflictos, y cerca del 46% percibe que las familias no valoran su labor pedagógica.
En el plano económico, la queja es generalizada: el 91,8% del profesorado denuncia que sus salarios no se han revalorizado conforme al coste de la vida, estimando una pérdida de poder adquisitivo superior al 20%.
Una profesión en riesgo
Como conclusión, STEs-i advierte de que solo el 56% de los encuestados siente que su trabajo es tratado con dignidad. El sindicato ha alertado de que, si no se producen cambios urgentes en las condiciones laborales y salariales, el sistema público se enfrenta a un riesgo real de falta de docentes en el futuro próximo, especialmente en las etapas de Educación Secundaria y Formación Profesional.
