Los más de 1.500 almendros de la Quinta de los Molinos florecen estos días con una belleza espectacular

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Los 1.500 almendros de la Quinta de los Molinos ya han comenzado a ofrecer uno de los espectáculos naturales que anuncian la llegada de la primavera: su floración, primero los capullos blancos y después los rosas.

Es ya una tradición ver como, en la última semana de febrero o a principios de marzo, el parque ubicado en el distrito de San Blas-Canillejas, ofrece la máxima floración. Y es especial este año cuando acaba de reabrir después de mes y medio cerrado por los daños sufridos por el temporal Filomena.

La Quinta abre todos los días del año, de 06:30 a 22:00 horas y el acceso es gratuito. La única condición es respetar las zonas verdes, las  praderas y, sobre todo, laos árboles: sus flores, sus copas, sus ramas y sus troncos se merecen ser cuidados.

Y los almendros no son los únicos, y es que en la madrileña calle de Alcalá, a la altura del número 527, se agolpan olivos, viñas, higueras, lilos, mimosas, hibiscos, adelfas, avellanos, pinos, aligustres, bojes, tarajes, retamas, romeros, etc., y algunas especies tan exóticas como eucaliptos, feijoas, azufaifos o paulonias.

Para los más observadores, se puede disfrutar de la presencia de palomas torcaces, mirlos, petirrojos, verdecillos, verderones, gorriones, jilgueros, urracas… y para los más observadores aún, de los preciosos y coloridos escarabajos del grupo de las cetonias, abejorros y abejas afanadas en recolectar polen ayudando a la fecundación de las almendras, así como multitud de especies de mariposas diurnas y crepusculares-nocturnas, pudiendo llegar a encontrarse, si hay suerte, con algún gran pavón, la mariposa más grande de Europa.

El parque y la finca

La Quinta de los Molinos es una finca-jardín de carácter único en Madrid, ya que a su estética jardinera de gran valor se une una belleza para los madrileños exótica, como la de la floración en masa de gran cantidad de almendros en la primavera temprana y, por tanto, antes que cualquier otro jardín de la ciudad.

Finca de larguísima historia ligada a la nobleza española, pues fue parte de las posesiones de los condes de Torre Arias en la zona. Su actual configuración se debe a que fue, al parecer, parte del pago que realizó el VI conde al arquitecto César Cort Boti, del que además era amigo, por los trabajos realizados en su posesión de la calle del General Martínez Campos.

César Cort fue ingeniero, arquitecto, catedrático, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y concejal del Ayuntamiento de Madrid. Era un gran urbanista, de gusto refinado y avanzado a su tiempo. Actuó en su nueva finca con celeridad, tanto desde el punto de vista jardinero como arquitectónico.

Construyó su famoso palacete con clara influencia de la “secesión vienesa”, en especial de Hoffman, y creó un huerto-jardín de gran interés botánico, inspirado en la vegetación mediterránea de su zona de nacimiento, en Alcoy, en 1893.

La Quinta tiene dos partes claramente diferenciadas: la zona norte, de estilo paisajista-romántico, con gran cantidad de especies botánicas y, por tanto, amplia biodiversidad por la fauna que siempre las acompaña; y la parte sur, de carácter agrícola, donde destacan sus 1.500 almendros a punto de florecer.

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