‘Radicales, extremistas… pero, ¿es realmente Vox un partido de ultraderecha?’, por Carmen Esteban

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Artículo de opinión por Carmen Esteban Sanz, estudiante de derecho y ciencias políticas en la UC3M.

Desde la irrupción de Vox y Podemos en el Parlamento el término radical o ultra ha comenzado a ser utilizado por muchos de nosotros sin conocer realmente el concepto acuñado. Usamos calificativos como nazis, fascistas, extremistas, radicales…pero, ¿es realmente Vox ultraderechista?

“El 75% de los españoles ve a Vox de extrema derecha y sólo un 50% a Podemos de extrema izquierda”, así figuraba en un titular de un periódico nacional.

Cuando se estudian las posiciones ideológicas de los partidos políticos se tiene en cuenta de forma complementaria la autoubicación de sus votantes y la percepción que tienen de ellos los electores de otros partidos. Sin embargo, este tipo de titulares sirven indirectamente para alentar más la creencia de que la opinión ciudadana prevalece sobre la de aquellos expertos en la materia, los politólogos. ¿Por qué digo esto? Porque para poder definir los rasgos de la ultraderecha es necesario atender a las teorías y resultados obtenidos por los politólogos.

Algunos líderes como Trump, Bolsonaro y Abascal han sido definidos como ultraderechistas, pero, ¿qué caracteriza a la ultraderecha?

Resulta complicado establecer una definición ya que el ultraderechismo no cuenta con un término ideológico homogéneo. Carles Ferreira, politólogo especializado en política territorial, nacionalismo y partidos políticos, explica en una de sus obras algunos de los rasgos principales de esta familia de partidos: “la derecha radical rechaza algunos aspectos de la democracia liberal, pero no el sistema democrático en su conjunto (radicalismo vs. extremismo), y comparte una visión no igualitaria del mundo (derecha). Lo que define a esta familia de partidos es una combinación de nacionalismo y xenofobia (nativismo) y una aproximación autoritaria hacia la política y el orden social.”

Verifiquemos esta “definición” con la realidad de Vox:

Aproximación autoritaria hacia la política y el orden social.

Son varias las ocasiones en las que hemos escuchado a los dirigentes de Vox referirse a España como un hogar que hay que proteger a capa y espada, “se tiene que liderar con una mano de hierro para así garantizar a los nuestros un espacio de seguridad y de libertad”.

También incluyen cierto contenido moralista en algunos ámbitos como la sanidad o la educación. Respecto a esta última, Vox defiende un modelo educativo donde rija la disciplina, es decir, la autoridad del profesor y padres, quedando fuera de su modelo los alumnos y sindicatos de estudiantes.

En cuanto a la propiedad privada, se muestran impasibles con la okupación, figura ya regulada en el código penal (245.2 CP), y la utilizan como arma de doble filo tanto para la izquierda o <<progres>> y <<podemitas>> y la derecha conservadora o <<derechita cobarde>>.

«La España viva quiere poder defender su hogar cuando un ladrón violento entra a asaltar su casa, y quiere tener el derecho, si tiene medios de hacerlo, de poder defender su vida y su propiedad dentro de su casa». Las consecuencias que podría tener si se llevara a cabo dicha medida podrían amenazar seriamente la seguridad ciudadana. Ejemplo de ello es Estados Unidos, donde cualquiera puede obtener un permiso de armas y como resultado observamos un índice tanto de delincuencia como de homicidios elevadísimo.

Nacionalismo (vs patriotismo) y xenofobia.

La España Viva. Sus discursos destilan nacionalismo desde lejos. Es importante saber diferenciar entre patriotismo y nacionalismo. Para un patriota la libertad de la patria se basa en la libertad individual, la de sus ciudadanos, y para un nacionalista todo se encuentra sometido al interés nacional incluso cuando no se proteja un bien común. << España ni se discute ni se cuestiona: se defiende y se honra>>, se dijo en Vistalegre.

Uno de los fines del partido es dotar de mayor protección jurídica a los símbolos nacionales, los cuales suponen un instrumento de promoción de dicho nacionalismo, especialmente el himno, la bandera y la Corona, cerciorándose de que <<ninguna afrenta a ellos debe quedar impune>> (Ferreira, 2019). También va acompañado de antiglobalismo y rechazo a las organizaciones europeas y mundiales.

Los tintes nacionalistas suelen ir ligados a políticas xenófobas. Rocío Meer, diputada más joven de Vox, publicaba en su twitter el mismo día del establecimiento del toque de queda: <<Las 23.59, ya no pueden entrar más pateras>>. Incluso el propio Santiago Abascal se refería a la inmigración como “estercolero multicultural” o afirmaba que «España quiere que nuestras abuelas puedan caminar tranquilamente por la calle sin que un delincuente, sea español o extranjero, aunque mayoritariamente son extranjeros, le tire del bolso». Racismo en toda regla.

Por ello utilizan discursos nacionalistas basados en la antigua y cristiana historia de España, aquella época de violaciones de derechos y colonizaciones, la época de la conquista de América, reconquista y expulsión de los moros.  El discurso xenófobo de Vox es concretamente islamófobo. Vox se opone a la existencia de mezquitas, aun cuando sean financiadas por países ajenos y propone la expulsión de los imanes.

Populismo.

Vox ha utilizado y sigue haciendo uso de métodos populistas de propaganda política.

¿Cuáles son las técnicas populistas? Exaltación de los líderes, promoción del odio entre clases y colectivos sociales, victimización e identificación de un enemigo exterior, movilización constante y creencia de ser fabricante de la verdad.

Vox las cumple todas. ¿El enemigo de España? La izquierda o enemigos de España. ¿Exaltación de líderes? El Rey, Cristóbal Colón, Hitler y hasta a sus propios dirigentes. ¿Movilización? De forma constante por redes sociales dadas las circunstancias. ¿Promoción del odio entre clases y colectivos? Hacia las feministas, los ecologistas, los inmigrantes, el colectivo LGTBI… << ¡La violencia no tiene género!>>, gritaba Olona en el Congreso. <<Un niño debe tener una madre y un padre, y cuando no existan parejas heterosexuales que deseen adoptar es cuando podrían adoptar los homosexuales>>, afirmó Abascal en un programa de televisión.

Si Vox piensa, dice y actúa siguiendo los patrones de la ultraderecha, ¿será de ultraderecha? Saquen ustedes mismos la conclusión.

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