‘Por qué nunca habrá un gobierno de izquierdas en España’, por Daniel García

por DANIEL GARCÍA

La Transición fue una mentira. No está mal para empezar. Dicen que el miedo es el sentimiento más poderoso. Tras la muerte de Franco, a pesar de los presagios y las esperanzas del nacimiento de una democracia, prevalecía una sociedad atemorizada por la amenaza latente del franquismo, lo que facilitó el asentamiento de la estructura de estado que se había creado durante la dictadura. En España no hubo una reflexión antifranquista y no se dejó elegir entre reforma o ruptura. La sociedad española no tuvo más remedio que elegir entre susto o muerte. Todo lo que no fuera votar la Constitución era incertidumbre. La falta de ruptura hizo que se mantuviera el esqueleto empresarial y de poder de la dictadura, y la principal reforma fue una ley de amnistía que blanqueaba todas las atrocidades del franquismo. Esto incluía las expropiaciones, saqueos, corruptelas y sobre todo el mantener en la mejor de las posiciones a todas las grandes familias y empresas. Se pasó a una sociedad «democrática» pero sin romper con el pasado. Es así como «Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. » (Diego Barcala). Mantuvieron su posición de riqueza y poder. Los jueces, medios de comunicación, empresarios, profesores, policías y políticos que se acostaron una noche siendo franquistas pertenecientes al régimen, se levantaron al día siguiente siendo «demócratas». Y es así como, el que fue elegido por Franco como su sucesor, se convirtió en Jefe de Estado. Como reconoció Adolfo Suarez (aunque nos enteramos 40 años después), no se podía hacer un referéndum sobre la monarquía porque el resultado peligraba. No se podía jugar un partido que se podía perder y el rey ahora emérito jugaba en su equipo. A este tipo de acuerdos son los que personas como Rubén Uceda lo llaman dejarlo «atado y bien atado».  A día de hoy la lista Forbes asegura que Juan Carlos I atesora 2 mil de millones de euros en sus cuentas. Éste es un ejemplo de cómo la transición y el capitalismo han moldeado nuestra democracia a gusto de las grandes familias franquistas. «Algunas empresas que cotizan en el IBEX 35, como Gas Natural, OHL o Iberdrola, se lucraron con la represión y el modelo autárquico que impuso el dictador» — «Las empresas se aprovecharon de la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano y se lucraron gracias a la cercanía con Franco» (Antonio Maestre). No quiero decir que estas empresas tengan ideología franquista, pues el dinero no entiende de ideología, pero sí que la corrupción institucionalizada de la dictadura y la transición les han permitido mantener los mayores de los privilegios.

Con motivo de los desacuerdos de la izquierda, muchos periodistas documentados y lamentablemente silenciados en los medios por los voceros del régimen, han recurrido a estos aspectos de la transición para explicar la posición del PSOE durante las negociaciones de investidura de los últimos meses. Así Vincenc Navarro señala como «La Transición no afectó significativamente a las coordenadas de poder dentro del Estado, continuando algunos aparatos importantes operando bajo los parámetros de una cultura y modos de hacer heredados del Estado anterior.»— «El PSOE renunció a elementos clave de su ideario para satisfacer a los poderes fácticos.» … «Se percibe a Unidas Podemos como la fuerza más comprometida en redefinir las relaciones de poder en el país, en todas las dimensiones públicas en que tal poder se expresa». Antonio Maestre explica que «en el PSOE late una pulsión histórica enraizada en la cultura socialdemócrata europea que consiste en laminar a la izquierda contestataria y no tender puentes con sus aliados de espectro ideológico» Según Dani Gago» La irrupción de Podemos durante la crisis sistémica que hizo temblar el Régimen del 78 supuso por primera vez en mucho tiempo una verdadera amenaza para la supervivencia del PSOE» y » Ningún derecho, ningún cambio legislativo, ninguna política económica, ningún gobierno vale siquiera un ápice comparado con el hecho de conseguir destruir a Unidas Podemos para siempre»

El PSOE no sólo no ha luchado para hacer justicia o para que las estructuras franquistas queden desmanteladas democráticamente, sino que ha favorecido su mantenimiento e incluso su expansión. A pesar de que se pueda diferenciar del PP en el gasto social o en algunas leyes de derecho sociales progresistas, el PSOE tiene la misma ideología corrupta liberal en cuanto a salvaguardar los privilegios de los poderosos, ya sea privatizando empresas, no revisando el Concordato con la Santa Sede, permitiendo amnistías fiscales o esquivando leyes que permitan las puerta giratorias o la prescripción de delitos de guante blanco. Durante la democracia, las estructuras de riqueza y poder se han mantenido y han ido conectando y mezclando a grandes empresarios con políticos, de forma que el mismo PSOE se encuentra dentro de esas cúpulas. Han sido las grandes empresas a través de consejos de administración y sobresueldos los que compran las voluntades políticas y los votos en el parlamento para mantener su status. Las leyes de matrimonio homosexual y de dependencia son avances de la izquierda (aprobadas con el PSOE) que no suponen una gran amenaza para los poderes. Sin embargo, el PSOE mira para otro lado cuando los problemas sociales de cambio climático, alquileres, casas de apuestas y facturas de la luz sí suponen una lucha de clases. Es por esto que el dinero no tiene ideología. Por mucho que haya empresas franquistas que deban su crecimiento comercial a las tropelías de la dictadura, no les importa comprarse políticos que se visten de izquierda en campaña y votan lo mismo que la derecha cuando los de arriba así lo mandan. El feminismo lucha contra el machismo y la democracia debe luchar contra el capitalismo.

Por supuesto, los desencuentros de «la izquierda» y la consecuencia final de ir a elecciones también han sido influenciados por las encuestas electorales, la lucha por el relato, el NO inicial de Rivera a Sánchez, la posible aparición del partido de Errejón a nivel nacional y la incertidumbre del PP y de Vox en unos nuevos comicios. Pero todo esto parece ser muy secundario. Las decisiones del PSOE tienen un trasfondo basado en el futuro de su partido y su entorno.

Por eso nunca habrá un gobierno de izquierdas en España. Nunca lo ha habido y difícilmente lo habrá a corto plazo. Al menos no uno antifranquista, anticapitalista y (por lo tanto) realmente demócrata. Primero porque el PSOE no es de izquierdas (ni mucho menos anticapitalista) y segundo porque los poderes fácticos no lo permitirán, pues ven en Podemos una amenaza a sus privilegios. El PSOE forma parte de esa estructura que impide que haya democracia real en nuestro país. Por mucho que bases y  votantes socialistas quieran una cosa, la cúpula está del lado de los poderosos, y ellos no tolerarán que el nuevo de la clase ponga en riesgo todo lo que se llevan décadas esforzándose día a día en construir. Ya sea a través de argumentos vacíos, noticias falsas, desinformación o cortinas de humo, no permitirán que alguien que no se comprometa a respetar a la casta pueda entrar en el gobierno y con vistas de seguir creciendo. Por el camino pondrán todas las escusas posibles: «No dan los números», «Solo quieren los sillones», «Se necesita un gobierno estable», «No hay confianza mutua», «Podemos crea incertidumbre en los mercados», «Los extremos no son buenos». Buscarán justificar una coalición con Ciudadanos o una abstención para que gobierne el Partido Popular. Dará igual lo mucho que pueda llegar a moderarse el partido morado. No importará lo mucho que ceda en cuanto a programa o personas a integrar en el gobierno o la cantidad de votos o escaños. El PSOE no aceptará porque se juega mucho más que los derechos sociales. Se juega el mantenerse en el juego de las familias y el poder. Ésa es la única pelea que le importa al PSOE, la lucha de clases. Y aunque nunca lo vayan a reconocer, ellos están con los de arriba.

Un comentario sobre “‘Por qué nunca habrá un gobierno de izquierdas en España’, por Daniel García

  • el 18 septiembre, 2019 a las 4:47 pm
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    Ya se a visto todo, nuestro dinero a servido para que volviera en manos de los de siempre…. An comprado jueces, incluso temen que Los catalanes consigan Marcharse porque ya estan hasta los cojones de ser..El lobo feroz. Estoy casi seguro que si cataluya consige marcharse, detras Iran muchos Empresarios…I los chorizos de siempre, Para sacar lo que puedan…..

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