Una mesa redonda y una placa recordarán este domingo en Latina a Yolanda González

Yolanda González Martín fue asesinada por los miembros de Fuerza Nueva, organización de extrema derecha, Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, que contaron con la colaboración de varias personas más.

Este domingo, 18 de noviembre, la Junta Municipal del distrito de Latina, con la colaboración de antiguos compañeros de militancia de Yolanda González en el Partido Socialista de los Trabajadores, llevará a cabo un acto en recuerdo a Yolanda González, líder estudiantil y vecina del distrito de Latina asesinada por un comando fascista el 1 de febrero de 1980.

A la 1 de la tarde se descubrirá una placa en su honor en los jardines que llevan su nombre en la calle Escalona. Antes, a las 11:30 horas, una mesa redonda en la Biblioteca Ángel González recordará la figura de Yolanda y la época en la que fue asesinada. Participarán su hermano, compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores y Carlos Fonseca, autor de un libro dedicado a la líder estudiantil.

En 2014, a propuesta del PSOE, se aprobó crear unos jardines en la calle Escalona en homenaje y recuerdo de Yolanda González, que fueron finalmente inaugurados el 28 de junio del 2015. Posteriormente, y a principios de 2016, se aprobó también a propuesta del PSOE el colocar una placa explicativa de quien fue Yolanda González y una breve descripción de sus acciones más destacadas, que será colocada este domingo.

Yolanda González Martín nació en 1961 en el barrio bilbaíno de Deusto, en el seno de una familia obrera originaria de Burgos. A los 16 años se afilió a las Juventudes Socialistas de España dentro de la corriente Izquierda Socialista, para evolucionar posteriormente hacia el trotskismo.

En 1979 se trasladó a Madrid para iniciar estudios de electrónica. En 1980 era la representante del Centro de Formación Profesional de Vallecas en la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media de Madrid. También era militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), un pequeño grupo político trotskista que no era aún legal, que provenía de una escisión de la Liga Comunista Revolucionaria.

Compaginaba sus tareas formativas, militancia política y estudiantil con eventuales trabajos como empleada del hogar para tener autonomía financiera respecto a su familia, cuya economía era limitada.

Yolanda González Martín fue secuestrada a última hora de la tarde del 1 de febrero de 1980 en su domicilio, Calle Tembleque 101 (Barrio de Aluche), de Madrid, cuando se hallaba sola (convivía en un piso de estudiantes, un modesto apartamento de 60 metros cuadrados —cocina, un pequeño salón y tres dormitorios—, con su novio Alejandro Arizcun y con otra compañera del PST, Mar Noguerol),​ y al que los secuestradores accedieron engañando a Yolanda, mostrando identificaciones falsificadas de autoridades policiales.

Al regresar su novio a la vivienda a medianoche encontró todo ordenado y las luces encendidas, pero no estaba ni Yolanda ni la otra compañera de piso. Pensó que estaría en alguna reunión tardía por sus actividades en la coordinadora estudiantil, por lo que no dio mayor importancia.

Al despertarse en la mañana del día 2 de febrero notó que el bolso, cartera y DNI de Yolanda estaban en la mesa del salón y, preocupado por si hubiera sido detenida, hizo varias gestiones telefónicas en instancias policiales y judiciales de Madrid para averiguar su paradero, sin resultado.

En la misma mañana al regresar la compañera de piso y de partido, con dos amigos, se encontró en el piso con policías de paisano registrándo la vivienda. Fueron llevados a la Dirección General de Seguridad donde fueron interrogados sobre sus actividades políticas y su posible relación con ETA. El novio, por la tarde, al acudir a la sede del partido le informaron sobre el fatal destino de Yolanda.​ Parece ser que los secuestradores se presentaron el día 1 por la mañana en la vivienda y al no encontrar a nadie, decidieron volver por la tarde-noche.

Yolanda González Martín fue asesinada por los miembros de Fuerza Nueva Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, que contaron con la colaboración de varios sujetos más (José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas Crespo y David Martínez).

Juan Carlos Rodas Crespo, agente de la Policía Nacional (anteriormente Policía Armada), participó en la vigilancia del exterior de la vivienda junto a otros cómplices, mientras Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez subían para secuestrarla. Al día siguiente, al enterarse por la prensa de su muerte, Juan Carlos Rodas Crespo, sorprendido y arrepentido por el resultado final de lo que creía era un simple interrogatorio, denunció los hechos ante sus superiores policiales de Getafe lo que aceleró las investigaciones y la resolución del caso.3

En el momento del hallazgo del cadáver, Yolanda vestía debajo de su jersey una camiseta blanca con el escudo de las siete provincias vascas y una medalla con el lauburu, lo que llevó a la policía a determinar que el crimen tenía connotaciones políticas.

Los autores de su asesinato intentaron justificarlo como venganza por el Atentado de Ispáster perpetrado por ETA a primera hora de la mañana del 1 de febrero de 1980, en el que murieron de seis guardias civiles, ya que la acusaban de pertenecer a un supuesto comando de ETA en Madrid. Sin embargo el PST al que pertenecía Yolanda González Martín no sólo no formaba parte de la izquierda abertzale sino que rechazaba explícitamente la violencia de ETA.


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Foto: Discasto

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