Médicos se forman en trastornos electrolíticos en el Hospital Infanta Leonor de Madrid

Un total de 75 médicos de distintos puntos de España asistieron a la cuarta edición del ‘Curso de actualización en electrolitos y equilibrio ácido-base’ organizado en el Hospital Universitario Infanta Leonor en colaboración con la Sociedad Española de Nefrología.

La formación se estructuró en torno a clases teóricas y talleres, basados íntegramente en el estudio de casos clínicos reales. Ejercieron como docentes fundamentalmente nefrólogos, junto a un especialista de Aparato Digestivo y otro de Endocrinología, de distintos hospitales españoles.

La inauguración estuvo presidida por la directora gerente del Hospital Universitario Infanta Leonor, Dra. Carmen Pantoja Zarza, y la presidenta de la S.E.N., Dra. Mª Dolores del Pino, junto a los directores del curso, el Dr. Roberto Alcázar Arroyo y el Dr. Alberto Tejedor Jorge, del Servicio de Nefrología del centro anfitrión y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, respectivamente.

Este cuarto ‘Curso de actualización en electrolitos y equilibrio ácido-base’, celebrado del 26 al 28 de enero, da continuidad a tres ediciones anteriores organizadas en 2011, 2013 y 2016, todas ellas en el Hospital Universitario Infanta Leonor, centro público del Servicio Madrileño de Salud situado en la ciudad de Madrid, en el distrito de Villa de Vallecas.

Trastornos muy prevalentes y relevantes

Los electrolitos están presentes en la sangre como ácidos, bases y sales (sodio, calcio, potasio, cloro, magnesio y bicarbonato). Su equilibrio es importante porque afectan a procesos importantes como la contracción de los músculos, la acidez de la sangre (pH) y el grado de hidratación corporal o celular.

Los trastornos electrolíticos o del medio interno son muy prevalentes, tanto en el medio hospitalario como extrahospitalario, y causa de importante morbilidad. Un simple análisis de sangre permite detectar su existencia.

Habitualmente son consecuencia de otra enfermedad (del hígado, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, hipertensión arterial, diabetes mellitus, etc.) o de su tratamiento farmacológico, y pueden tener consecuencias graves para la salud si no son reconocidos y tratados precozmente.

Este tipo de alteraciones fisiopatológicas del medio interno suelen darse en personas mayores, enfermos crónicos (de corazón e hígado), hipertensos y pacientes críticos. También afectan, entre otros, a pacientes con trastornos alimentarios (anorexia) y a personas que toman diuréticos o que practican deportes extenuantes (los corredores de maratón, debido a una ingesta excesiva de agua o de las llamadas bebidas isotónicas).

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