Nora Escribano, primera española en ganar el Premio Internacional “Jóvenes Investigadores sobre Biodiversidad”

  • Estudiante de doctorado de la Universidad de Navarra, recibirá 5.000 euros de la Infraestructura Mundial de Información para la Biodiversidad (GBIF).
  • La joven investigadora colabora en las actividades que realiza GBIF España en el Real Jardín Botánico-CSIC.

Nora Escribano, estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, ha recibido hoy el premio internacional para Investigadores Jóvenes que otorga la Infraestructura Mundial de Información de Biodiversidad (GBIF), una red formada por 53 países y 43 organizaciones internacionales cuya finalidad es hacer accesibles de manera libre y gratuita datos de biodiversidad de todo el mundo para apoyar la investigación científica, fomentar la conservación biológica y favorecer el desarrollo sostenible.

Con sede en Copenhague, esta institución concede desde hace 7 años sendos galardones a un estudiante de máster y un estudiante de doctorado por su contribución al estudio de la biodiversidad en el mundo.

En 2017 el premio al joven investigador de máster ha recaído en la brasileña Itanna Oliveira Fernandes -del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA)-. y el galardón a la estudiante de doctorado ha sido por primera vez para una española, Nora Escribano, graduada en Biología que se encuentra en el cuarto año de su tesis doctoral en la Universidad de Navarra. Asimismo, colabora en determinadas áreas con el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid.

El trabajo de Nora se ha desarrollado a partir de 1.776 muestras de macroinvertebrados (invertebrados de más de 0.02 cm) obtenidas y analizadas por el investigador Javier Oscoz, que se conservan en el Museo de Zoología (MZNA), integrado en el Museo de Ciencias Naturales del centro académico, entidad que alberga varios millones de ejemplares de moluscos, insectos, fósiles, etc. y que constituye una de las colecciones más relevantes en España.

El valor de la información que guardan los museos

“Las muestras de la base de datos que he preparado”, añade Nora, “se tomaron entre 2005 y 2015 en más de 400 puntos de ríos y arroyos de la cuenca del Ebro mediante un protocolo estandarizado para disminuir los errores y optimizar las comparaciones. Mi papel ha consistido en extraer la información sobre estas muestras -que forman parte de la red de monitorización establecida por la Confederación Hidrográfica del Ebro-, prepararlas para hacerlas accesibles a través de GBIF, depurar los datos, adaptarlos a los estándares internacionales y describir los metadatos”, detalla la investigadora española.

En opinión de Jesús Muñoz, director del Real Jardín Botánico y del nodo español de GBIF, “el trabajo de Nora es el último de una larga serie de colaboraciones entre nuestras entidades, que se apoyan mutuamente para el desarrollo de actividades conjuntas y el intercambio de información sobre biodiversidad”.

En este sentido Nora insiste en que su trabajo “no hubiera sido posible sin la labor que realizan los museos y centros como el MZNA o el RJB para albergar, conservar, compartir y hacer públicos los datos y recursos sobre biodiversidad”.

La pérdida de especies es 1.000 veces más rápida hoy que en el pasado

La concesión del Young Researchers Award -dotado con 5.000 € para cada una de las premiadas-, implica la preparación de un artículo de datos, o “data paper”, donde se describa completamente el conjunto de los datos y su publicación en una revista de acceso abierto. “La finalidad de GBIF al compartir toda esta información es facilitar el intercambio de datos entre científicos y dotarles de herramientas que puedan desembocar en políticas de protección de la biodiversidad”, subraya la investigadora.

“Los datos que hemos trabajado sirven para evaluar el estado ecológico de las masas de agua dulce -como la Cuenca del río Ebro- partiendo de la presencia de ciertas especies indicadoras que nos ayudan a valorar si el río está bien o no y si ha sufrido algún efecto pernicioso, como un vertido, etc. Es una fuente de información de gran interés para modelar patrones de biodiversidad y detectar cambios y tendencias en las comunidades”, explica.

WWF ha confirmado recientemente que la pérdida de especies en el mundo es 1.000 veces superior al porcentaje histórico y que una cuarta parte de las especies está en peligro de extinción y casi la mitad de ellas podrían desaparecer a finales de siglo.

“Estas bases de datos nos ayudan a entender qué sucede con la biodiversidad a nivel global”, enfatiza Nora, quien coordina, junto con otra estudiante de doctorado, el grupo Voluntarios Ambientales de la Universidad de Navarra, impulsado hace ya 15 años por alumnos del centro para realizar acciones de concienciación y cuidado del medioambiente.

Foto: Nora Escribano, en la Universidad de Navarra, donde desarrolla su labor investigadora | Manuel Castells

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