Las bicicletas no son para el verano

por AIDA DOS SANTOS

Para estar de moda la bicicleta y el ecotransporte vemos que pedalean los mismos pobres de siempre. La explotación puede elegir colores pastel, animales como logo e instalarse en el smartphone, pero explotación se queda.

La generación que creció con el padre de Manolito Gafotas recorriendo España en un camión debería plantearse con más mimo el significado del verbo trabajar, emprender y explotar. El padre de Manolito (como dicta la naturaleza patriarcal) mantenía a una familia de cuatro miembros y un abuelo simpático llevando detergente de aquí para allá, pero hoy los ridders consiguen poco más que para la factura del móvil y reparar pinchazos de las ruedas.

Y es que no hay nada mejor para el capitalismo, que prescindir del viejo gordo de puro y copa con aquella imagen acaudalando billetes como el tío Gilito, y hacer de ti, tu propio jefe, tú propio explotador y explotado.

De todas las formas que se puede imaginar un chaval de la ciudad de Madrid para ganarse la vida, dar vueltas por la ciudad a horas intempestivas, con ola de calor incluida, me parece la menos probable. Seguramente sea tan mencionada en las clases de primaria como la respuesta: teleoperadora.

Los años de crisis que vivimos han ido acompañados de una guerra cruenta contra los representantes de los trabajadores, que casualidad que las nuevas formas de explotación en color pastel hagan honor de la palabra emprender, y el emprendedor contento y sin derecho a sindicalizarse. Sin conocerse entre unos Riders y otros, sin compartir espacio ni centro de trabajo, sin estructura y sin apuesta de la empresa.

En las clases de economía de la empresa en los cursos de bachillerato se define al empresario como el hombre (siempre son hombres, porque tienen un don especial para emprender, todas lo sabemos) que arriesga su patrimonio. Pero la teoría siempre es muy bonita: que el empresario es el que se arriesga, que los trabajadores tienen muchos derechos, que las ciudades están preparadas para las bicicletas, que las normas de circulación se cumplen…

Ahora hay que buscarle una forma de vida a aquel que lo tenía todo, y le hemos hecho vender el coche para pagar las tasas universitarias, la luz o el agua, el alquiler, o quién sabe, la desgracia del copago sanitario.

Con lo que hemos peleado desde los sindicatos que los y las transportistas dispusieran por parte de la empresa de vehículos adecuados y seguros para su trabajo, ahora vienen con una App de círculitos a decirnos que la bicicleta mola mazo para trabajar… Qué pagar autónomos es de guays… Qué serás tú propio jefe…

Cada vez que escucho la figura del RETA (trabajador autónomo económicamente dependiente como dice el estatuto) dependiente me suena a la melodía cubana del cuentapropista de los reportajes liberales. Y es que si algo hace bien España, es presentar como especial y excepcionales casos cotidianos. La pobreza en cifras oficiales siempre será un caso aislado.

El autónomo que se paga él mismo la seguridad social (cuando puede), ahorra para las catorce pagas (que sí, que sí, que son 14!), y para los 22 días de vacaciones, trabajando tan solo 40 horas a la semana, y por supuesto, de lunes a viernes y con los 14 festivos y los domingos libres, ese sí que es excepcional!

La crisis del ladrillo ya nos pronunció los mismos versos: Lo normal es que te encuentres a profesionales que toda su vida desde los 16-18 años trabajaron por cuenta ajena, que un día el mismo jefe que no le ha pagado en los últimos 4 años las horas extra le viene con la idea de reducirle la jornada para que esas horas que no le paga, se las pague el estado al pasar a ser demandante de empleo, y ya, en los últimos tres años, ha ido viendo cómo sus compañeros más veteranos, los que tienen cargas familiares, el coche y la hipoteca, han decidido ser sus propios jefes, porque aguantar al jefe de siempre que te pague la seguridad social es un asco pudiendo aguantarle, usar su centro de trabajado, sus herramientas (ojo que esto ya es un lujo del cuentapropista) y sus horarios y condiciones laborales y pagarte tú mismo después de hacer factura, declarar IVA, descontar seguridad social, IRPF y el impuesto al Sol, que seguro que también sale de ahí, y como somos ecotransporte y ecolaborales, lo pagas feliz, olé tú, que eres tú propio jefe!

“El calor en la ciudad es insoportable”, se jactan desde la prensa con el canutazo a los turistas, a los domingueros de terraza que toman cup of café con leche, los ecodeportistas en el Retiro, los críos multiraciales en Madrid Río, que ya han olvidado que Madrid no tiene playa… Pero el verano no calienta igual para todas, seguimos teniendo miles de viviendas sin aislamiento, cientos de camareros y camareras de la ciudad trabajan en locales sin aire acondicionado y si lo tienen, su presencia perenne en la terraza les marchita la vida, seguimos con los sueldos precarios de los socorristas que yacen bajo las sombrillas (y dando gracias porque es el primer trabajo del chaval y algo le cotiza), seguimos con las obras, con los carpeteros de las ongs y derivados que van desde la Glorieta de Marqués de Vadillo hasta Avenida de América, (aunque sabemos que somos sus víctimas seguras en Fuencarral, Preciados y calle Orense), los mecánicos de ese taller Paco que lo más parecido al aire acondicionado ha sido el elevalunas eléctrico, y así podíamos mencionar todos los oficios que ya conocemos y peleamos por unos salarios, una pensión, una jornada… Seguimos luchando porque la única forma de no caer es seguir pedaleando, pero hasta eso nos han robado como plusvalía

Seremos nuestros propios jefes, inundaremos Madrid del color turquesa, de bicicletas, de desesperación y abuso, porque cuando creíamos que el capitalismo cedía, tan solo estaba cogiendo impulso.

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