El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA España alerta de la profunda transformación que puede sufrir el mapa comercial de la Comunidad de Madrid durante la próxima década. A tenor de los datos disponibles y de mantenerse la evolución registrada en los últimos años, la región podría perder cerca de 9.000 trabajadores autónomos del comercio hasta 2036.
El cambio ya está en marcha. La Comunidad de Madrid cerró 2021 con 84.412 trabajadores autónomos en comercio y reparación, mientras que al finalizar 2025 quedaban 80.863. En apenas cuatro años se han perdido 3.549 autónomos, un 4,2% del total.
La caída porcentual es inferior a la registrada en el conjunto de España, donde el comercio autónomo se ha reducido un 7,2% durante el mismo periodo. Sin embargo, la dimensión del sector en Madrid hace especialmente relevante la pérdida en términos absolutos: más de 3.500 autónomos del comercio han desaparecido de las estadísticas de afiliación en solo cuatro años.
De mantenerse el ritmo observado durante estos años, la Comunidad de Madrid podría perder alrededor de 8.900 autónomos del comercio durante la próxima década, situándose en el entorno de los 72.000 afiliados en 2036. Para UPTA, estas cifras anticipan un cambio estructural del modelo comercial madrileño, caracterizado por una progresiva reducción del peso del pequeño comercio independiente frente a estructuras comerciales de mayor dimensión y nuevos canales de consumo.
El comercio de proximidad, clave para la vida de barrios y municipios
La desaparición progresiva del comercio autónomo tiene consecuencias que van mucho más allá de las cifras de afiliación. En la Comunidad de Madrid, miles de pequeños establecimientos forman parte de la estructura económica y social de los barrios y de los municipios de la región. El comercio de proximidad genera actividad a pie de calle, mantiene servicios cercanos a la población y contribuye a sostener un modelo urbano en el que buena parte de las necesidades cotidianas pueden resolverse dentro del propio barrio.
El problema adquiere otra dimensión en los municipios de menor tamaño. Allí, la desaparición de un pequeño establecimiento puede significar también la pérdida de un servicio y una mayor dependencia de desplazamientos hacia otros municipios o grandes áreas comerciales. La reducción continuada del comercio independiente amenaza así con acelerar un proceso de concentración del consumo: menos establecimientos de proximidad, menor diversidad comercial y un peso creciente de grandes operadores, grandes superficies y canales digitales.
Para UPTA, preservar el pequeño comercio debe formar parte de cualquier estrategia dirigida a mantener la actividad económica y la vitalidad de los barrios, calles y municipios madrileños.
El pequeño comercio pierde terreno y los grandes operadores crecen
La situación de la Comunidad de Madrid se produce dentro de una transformación mucho más amplia del modelo comercial español. Mientras España perdió 55.597 autónomos del comercio entre 2021 y 2025, las grandes estructuras comerciales continuaron aumentando su capacidad de venta. La gran distribución alcanzó una facturación agregada superior a los 50.000 millones de euros, con un crecimiento del 4,75%, y sumó 222 nuevos establecimientos.
Al mismo tiempo, el comercio electrónico en España ha pasado de superar los 57.700 millones de euros de facturación en 2021 a más de 114.800 millones en 2025. En apenas cuatro años, el canal digital prácticamente ha duplicado su volumen de negocio mientras desaparecían decenas de miles de trabajadores autónomos del comercio. El resultado es un mercado con menos pequeños operadores independientes y un peso cada vez mayor de las grandes estructuras comerciales y de los canales digitales.
Para UPTA, España no se enfrenta únicamente a la desaparición de miles de pequeños negocios. Está cambiando quién vende, dónde se vende y qué operadores concentran una parte cada vez mayor del mercado, una transformación especialmente visible en territorios con una elevada concentración urbana y comercial como la Comunidad de Madrid.
Un modelo comercial que también ha cambiado nuestras ciudades
Durante las últimas décadas se ha producido una profunda transformación del modelo comercial y urbanístico. La expansión de grandes complejos comerciales en las periferias ha concentrado en un mismo espacio comercio, restauración, ocio, entretenimiento y grandes zonas de aparcamiento, generando una enorme capacidad de atracción de consumidores.
Este fenómeno tiene una especial relevancia en la Comunidad de Madrid, donde la elevada densidad de población y las grandes áreas metropolitanas han favorecido el desarrollo de importantes polos comerciales capaces de atraer consumidores de numerosos municipios. Una parte de la actividad comercial y del ocio se ha desplazado así fuera de las calles y barrios tradicionales, mientras el pequeño comercio ha tenido que competir con estructuras capaces de concentrar prácticamente toda la experiencia de consumo en un único espacio.
A este proceso se suma el fuerte crecimiento del comercio electrónico. El resultado comienza a ser visible en numerosos barrios y municipios madrileños: menos establecimientos independientes, pérdida de actividad comercial en determinadas calles y una progresiva concentración del consumo en grandes operadores y canales digitales.
Para el presidente de UPTA España, Eduardo Abad, “la Comunidad de Madrid ha perdido más de 3.500 autónomos del comercio en apenas cuatro años. Si esta tendencia continúa, podemos encontrarnos dentro de una década con cerca de 9.000 pequeños comerciantes menos. Durante años lo moderno fue llevar comercio, restauración y ocio a grandes complejos en las periferias. Creamos auténticos parques temáticos del consumo y vaciamos de actividad nuestras calles y barrios. Ahora estamos pagando las consecuencias.”
Abad señala que “cuando desaparece un pequeño comercio no perdemos únicamente una actividad económica. Perdemos vida en nuestras calles, servicios de proximidad y diversidad comercial. Una ciudad no puede construirse únicamente alrededor de grandes centros de consumo. Esto sí debe ser una prioridad: salvar el comercio de nuestros barrios, de nuestras calles y de nuestros municipios. Madrid no puede asumir como inevitable la pérdida de cerca de 9.000 autónomos del comercio durante la próxima década”.
