Otro de los puntos destacados de la visita es el cerro-mirador, un montículo creado específicamente para ofrecer una perspectiva privilegiada de todo el entorno. La elevación está cubierta por plantas aromáticas y especies autóctonas que contribuyen a enriquecer el paisaje y a reforzar la identidad natural del espacio. Desde su cumbre es posible contemplar una amplia panorámica del parque y de las áreas circundantes, apreciando la magnitud de este proyecto ambiental.

Asimismo, la parcela está atravesada por una cañada real, cuya presencia ha sido respetada mediante la creación de un camino adoquinado que sigue el trazado de la vía pecuaria y garantiza el paso de animales de pastoreo, integrando así la conservación de los usos tradicionales con el disfrute del espacio.