La Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha calificado este viernes como apta para el baño la calidad del agua en el Pantano de San Juan y en la Playa del Alberche. Esta decisión supone un paso hacia la normalidad tras el cierre de estas zonas naturales como medida preventiva a raíz de los incendios forestales que han castigado la comarca de la Sierra Oeste.
El visto bueno sanitario se ha determinado tras obtener resultados favorables en los análisis de las muestras de agua recogidas en los puntos de control oficiales. En concreto, los muestreos se han llevado a cabo en las playas de El Muro y Virgen de la Nueva, situadas en el término municipal de San Martín de Valdeiglesias, así como en la Playa de Alberche, perteneciente a la localidad de Aldea del Fresno.
El Ejecutivo autonómico ya ha comunicado estos resultados a los respectivos consistorios. Serán ahora las administraciones locales las responsables de adoptar las medidas organizativas necesarias, si así lo consideran oportuno, de cara a reordenar el acceso ciudadano a estas zonas habilitadas para el baño.
La navegación recreativa, pendiente de confirmación
A pesar de la autorización sanitaria para los bañistas, el uso de la lámina de agua para actividades recreativas, de navegación y de ocio continúa restringido temporalmente. Según precisa el Gobierno regional, será la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), como organismo competente, la entidad encargada de dictaminar el levantamiento de esta prohibición en su caso.
Fin progresivo de las medidas preventivas
La autorización para el baño revierte una de las principales restricciones impuestas hace escasos días en el entorno del pantano. Cabe recordar que, en el momento más crítico de la emergencia, las autoridades prohibieron todo uso recreativo del embalse y de la Playa del Alberche para garantizar la seguridad ciudadana y facilitar el despliegue de los servicios de extinción, con el fin de evitar rebrotes del fuego.
Durante la vigencia de la Situación Operativa 2 del Plan INFOMA, la zona se vio sometida a diversas alteraciones, como el cierre al tráfico de los primeros cinco kilómetros de la carretera M-957, la suspensión de paradas de hasta seis líneas de autobuses interurbanos y la evacuación de siete urbanizaciones aledañas en Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias.
