La Audiencia Provincial de Madrid ha dictado sentencia contra Juan Carlos C.T., imponiéndole una pena de cuatro años de prisión por la violenta agresión perpetrada contra su esposa, Jaheira J.E.M., en septiembre de 2024. El tribunal le condena por un delito de lesiones con instrumento peligroso, concurriendo la agravante de parentesco y la atenuante de intoxicación etílica, al considerar que el acusado actuó bajo los efectos del alcohol.
Los hechos probados se remontan a las 08:30 horas del 8 de septiembre de 2024. La pareja, que mantenía una relación de 23 años y tenía dos hijos, se encontraba en proceso de separación. Según el testimonio de la víctima, el conflicto estalló en el dormitorio cuando el acusado le pidió una «última oportunidad» sexual y le comunicó su intención de llevarse a los niños a Honduras, su país de origen.
Ante la negativa de la mujer, Juan Carlos C.T. se abalanzó sobre ella propinándole tres mordiscos en el rostro con tal violencia que le arrancó trozos de carne del labio superior y las mejillas. Mientras la víctima gritaba «¡Papá, me está matando!», el agresor comenzó a golpear su cabeza contra el suelo. Los gritos alertaron a los padres de la mujer y a sus hijos, quienes irrumpieron en la estancia para intentar frenar el ataque.
El ataque con el cuchillo: «Matarte de una vez, basura»
Tras la primera intervención de los familiares, el acusado se dirigió a la cocina y regresó armado con un cuchillo de grandes dimensiones. Según el escrito de acusación, entró de nuevo en la habitación gritando: «Lo que tengo que hacer es matarte de una vez, basura». Incluso llegó a encararse con su propio hijo, diciéndole: «Si no te gusta lo que le hice a tu madre, mátame».
El padre de la víctima se interpuso para evitar el apuñalamiento, produciéndose un forcejeo que desvió la trayectoria del arma. Aun así, el agresor logró alcanzar a la mujer en la zona supraclavicular y en el brazo. La violencia del impacto fue tal que la punta del cuchillo se dobló al chocar contra el hueso de la clavícula de la víctima. Finalmente, entre el suegro y el hijo lograron desarmar al atacante.
Resolución judicial y peticiones de pena
Durante la vista oral, el procesado admitió haber mordido a su esposa y haber cogido el arma, aunque alegó que su intención no era acabar con su vida, sino «asustarla» debido al «malestar emocional» que le causaban los supuestos insultos de ella. Atribuyó su conducta a una pérdida parcial de memoria causada por la bebida.
Pese a que la Fiscalía solicitaba 9 años y 6 meses de cárcel por tentativa de homicidio y la acusación particular elevaba la petición a 12 años, el tribunal ha acabado calificando los hechos como un delito de lesiones del artículo 148.1 del Código Penal. La sentencia destaca que, aunque existió una agresión reiterada y con arma blanca, las heridas no afectaron a órganos vitales, lo que inclina la balanza hacia la falta de animus necandi (intención de matar).
Secuelas y medidas impuestas
Jaheira J.E.M. ha quedado con cicatrices permanentes en el rostro y el cuerpo que suponen un perjuicio estético moderado. Juan Carlos C.T., que permanece en prisión provisional desde el día posterior al suceso, deberá cumplir además una orden de alejamiento de 500 metros y la prohibición de comunicación con la víctima. El fiscal también había solicitado la privación de la patria potestad sobre el hijo menor y una orden de alejamiento de 1.000 metros durante 19 años.
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