La ampliación sur de la Línea 11 de Metro de Madrid se ha convertido en el centro de una intensa batalla administrativa y social. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) y la Asociación Vecinal de Las Águilas han elevado formalmente sus quejas ante la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, denunciando que el proyecto actual del Gobierno regional dejaría desprotegidos a cerca de 25.000 residentes de los barrios de Las Águilas y Cuatro Vientos, en el distrito de Latina.
Según los documentos de alegaciones presentados esta semana, la propuesta oficial de la Comunidad de Madrid ignora las necesidades de movilidad de 24.936 personas que habitan en secciones censales situadas a más de 600 metros de cualquier estación de la red de Metro o Cercanías. Para sostener esta cifra, las entidades vecinales se han basado en los parámetros del Proyecto UPPER de la Comisión Europea, que establece que la disposición de los ciudadanos a caminar para acceder al transporte público de alta capacidad oscila entre los 400 y los 800 metros. Superar estas distancias supone, en la práctica, quedar fuera de la cobertura funcional del sistema ferroviario.
La FRAVM critica con dureza que el Estudio Informativo presentado por la administración regional «sobreestima la accesibilidad existente». Aunque el Gobierno autonómico defiende que el barrio ya cuenta con una oferta de transporte suficiente, los colectivos vecinales replican que la falta de un transporte estructurante obliga a los vecinos a saturar las líneas de autobús locales. Estas líneas, según señalan, se encuentran entre las más utilizadas de la capital desde hace una década, sufriendo frecuencias insuficientes y tiempos de espera que impiden desplazamientos competitivos para los residentes.
Frente al trazado actual, el movimiento vecinal propone dos alternativas técnicas que buscan corregir este déficit histórico sin comprometer la viabilidad del proyecto. Ambas opciones plantean la creación de dos nuevas paradas: una estación de intercambio bajo la Base Aérea de Cuatro Vientos y una estación específica en el corazón de Las Águilas. La primera alternativa situaría esta última en la intersección de la Avenida de la Aviación con la calle José de Cadalso, aprovechando terrenos disponibles junto al IES García Morato para reforzar el comercio y los servicios locales. La segunda opción ubicaría la parada en el cruce de la Avenida de la Aviación con la calle Rafael Finat, priorizando la cobertura residencial.
La movilización no se limita solo a las estructuras asociativas. La reclamación cuenta con un apoyo social masivo que se ha traducido en la recogida de más de 9.150 firmas en plataformas digitales y otras 2.500 rúbricas manuscritas entregadas por la Asociación Vecinal de Las Águilas. Diversas plataformas ciudadanas del distrito de Latina se han sumado también a la presentación de alegaciones individuales, conformando un frente común ante una demanda que, según recuerdan los afectados, lleva esperando una respuesta institucional desde hace tres décadas.
Desde la FRAVM, entidad que agrupa a casi 300 asociaciones y representa a más de 100.000 socios en la región, subrayan que este es el momento definitivo para que la Comunidad de Madrid demuestre sensibilidad hacia el reequilibrio territorial. Para los vecinos, la Línea 11 representa la última oportunidad para dotar a Las Águilas de una infraestructura de transporte que haga justicia a un barrio de 60.000 habitantes que se siente sistemáticamente relegado en los planes de expansión del suburbano madrileño.
