La festividad de la Paloma (15 de agosto) se celebra este año sin procesión pero con misas y descenso del cuadro

Este domingo, 15 de agosto, se celebra la solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, en la que se conmemora la festividad litúrgica de la Virgen de la Paloma. La parroquia Virgen de la Paloma y San Pedro el Real (La Paloma, 1 y Toledo, 98) han organizado un amplio programa de actos litúrgicos en honor a su patrona.

La Virgen de la Paloma es venerada en la ciudad desde el mismo momento en el que el lienzo con su imagen fue encontrado por unos niños en un corral de La latina en 1787. La cantidad de madrileños que acuden cada año a visitarla es elevada.

Sin embargo este 2021, como el año pasado, será diferente. La parroquia cerrará a las 02:00 horas de la madrugada ya que, al no haber fiestas, no habrá gente. No habrá homenajes musicales castizos, ni concurso de chotis, ni limonadas, ni verbena, ni procesión de la Virgen el día 15. Se suprimen varias misas de ese día y la solemne, a las 13:00 horas, presidida por el cardenal Carlos Osoro, será de nuevo a puerta cerrada y con invitaciones para mantener las medidas de seguridad.

Como preparación inmediata a la fiesta, la parroquia acogerá una vigilia de adoración con exposición del Santísimo, que se desarrollará desde las 22:00 horas del viernes 14 hasta las 02:00 horas de la madrugada del sábado 15.

Solemnidad de la Virgen de la Paloma

Ya el sábado 15, el templo parroquial acogerá misas a las 07:00, 08:00, 09:00, 10:00 y 11:00 horas, todas ellas con asistencia pública de fieles. La solemne, a las 13:00 horas, se celebrará a puerta cerrada y estará presidida por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid.

A su término, se procederá al tradicional descendimiento del cuadro de la Virgen, por parte del Cuerpo de Bomberos, para dar comienzo a la veneración a Nuestra Señora de la Paloma: una vez abiertas las puertas del templo, los fieles podrán acceder al interior, hasta las 18:30 horas.

A las 10:30 horas, en la plaza de toros de Las Ventas tendrá lugar una Eucaristía en el ruedo. Se colocará un cuadro de la Virgen de la Paloma entre la arena y el tendido 7 y allí se reunirán aficionados de la tauromaquia y devotos de esta advocación mariana, que preside la capilla de la plaza y protege a los toreros madrileños.

A las 11:00 horas, en el Patio de Cristales, en la plaza de la Villa, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregará las Palomas de Bronce – Cuerpo de Bomberos, que este año han recaído en Rafael Ferrándiz Albendea, José Ignacio de Loyola Ortiz García y M.ª Teresa Gutiérrez Rodríguez. Excepcionalmente, en septiembre se hará entrega de una Paloma de Bronce a la princesa de Asturias, Leonor de Borbón y Ortiz, cuya familia siempre ha estado unida a la iglesia de la Paloma y a los servicios de emergencia.

A las 19:00 horas, el cardenal Osoro presidirá el rezo del santo rosario. Finalizará con el canto de la salve por parte de la cantante y compositora Mari Pepa de Chamberí. Después de unas palabras del purpurado, y el canto del himno a la Virgen, se darán por concluidas estas fiestas patronales en honor a la Paloma marcada por la COVID-19, en las que no habrá ofrenda floral ni procesión con la imagen de la Virgen por las calles del barrio.

Bajada del cuadro

«El sufrimiento que la pandemia ha causado en Madrid» será el motivo por el que, según la Archiócesis de Madrid a pesar de estas omisiones se mantenga la bajada del cuadro para que los devotos puedan venerarlo. No habrá beso ni se podrán pasar estampas, pero «la Madre estará cerca de sus hijos desde que finalice la Eucaristía solemne», sobre las 14:00 horas, hasta las 19:00, cuando el arzobispo de Madrid presida el rezo del rosario.

Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, del que la Paloma es patrona, llevarán a cabo, como es tradición, la operación de bajada y subida de un cuadro que contiene ese lienzo original del siglo XVIII. Mide 1,70 metros de altura y pesa 80 kilos.

Un trabajo en equipo para el que se necesitan al menos cinco bomberos y que, tal y como explica Felipe García Berzosa, presidente de la Hermandad de la Paloma – Bomberos de Madrid, «es un servicio muy gratificante» al que ellos acuden por alguna promesa a la Virgen o para agradecerle «que se van cumpliendo las peticiones que le hacemos cada año». Y también «para que la tradición no se pierda, porque es un día muy bonito para los compañeros y para el pueblo de Madrid».

Una tradición que nació antes de la Guerra Civil, cuando los vecinos pidieron ayuda al parque de bomberos de Puerta de Toledo para que les descolgaran el cuadro de la Virgen y sacarlo en procesión. «En la guerra se quemó la carroza que se usaba, así que durante unos años, hasta que hubo dinero para construir una nueva, se sacó a la Virgen en un coche de bomberos». Durante la salida procesional «los bomberos siempre notan el cariño y el afecto de la gente y los trabajos del año se ven recompensados».

Los agentes le llevarán este año a la Virgen «todo ese dolor que han palpado durante la pandemia». «Además del trabajo habitual de las guardias, hemos tenido mucho de lo que nosotros llamamos aperturas de puerta, de gente que no responde a las llamadas de sus familiares, fundamentalmente personas mayores».

Junto a esto, «la inmensa mayoría de la plantilla, yo diría que un 90 %, hemos realizado trabajos voluntarios de desinfección de residencias, centros públicos, comisarias, y de ayuda en el reparto de alimentos en parroquias y a domicilio. Ha sido un confinamiento trabajando».

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