Denuncian el recorte presupuestario a colectivos como FRAVM, Arcópoli, Cruz Roja, Fundación Mujeres, Plena Inclusión o FAPA Giner de los Ríos

  • La federación lamenta que el equipo de Gobierno «haya cedido parcialmente a las presiones de Vox» al recortar parte de los convenios que mantenía con el Ayuntamiento y eliminar por completo las subvenciones de entidades como la FAPA Giner de los Ríos, la Unión de Radios Comunitarias o la Fundación Iniciativas Sur, entre otras.
  • La FRAVM, que agrupa a 287 colectivos de barrio de la Comunidad de Madrid (184 de la capital) califica el recorte como «un golpe directo a la participación ciudadana y a las políticas de reequilibrio territorial».

Ante la aprobación de los presupuestos del Ayuntamiento de Madrid para 2020, que ha tenido lugar esta mañana en un pleno extraordinario en el Palacio de Cibeles, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) rechaza «enérgicamente» el «enorme recorte de ayudas a organizaciones y colectivos sociales», que ha calificado como «golpe directo a la participación ciudadana y a las políticas de reequilibrio territorial».

Con este presupuesto, el Gobierno municipal actual «ha cedido en buena medida a las presiones del partido ultraderechista Vox, que había exigido como condición para que sus cuatro concejales votasen en favor del presupuesto la eliminación de todas las subvenciones directas de lo que considera chiringuitos ideológicos”.

«En un estilo más propio de matones que de representantes públicos, la formación ultra declaró hace un mes la guerra política a la FRAVM y desde entonces, haciendo gala de un desprecio absoluto por el tejido asociativo de los barrios de Madrid, ha utilizado la cancelación de los convenios entre el Ayuntamiento y la federación como línea roja y moneda de cambio en la negociación de los presupuestos», denuncian.

Finalmente, el Ejecutivo local ha decidido reducir en 415.000 euros las subvenciones a la federación vecinal que aparecían en el primer borrador de presupuesto, lo que en la práctica supone suprimir toda la línea destinada al fomento del asociacionismo vecinal, que se desarrollaba desde 2004 y una parte importante del convenio de dinamización de empleo.

Esto afectará de manera directa a proyectos dirigidos a ayudar a las 184 asociaciones vecinales de la ciudad de Madrid federadas en la FRAVM en líneas de actuación como actividades formativas y de buenas prácticas, realización de estudios como el que recientemente puso de manifiesto la crudeza de la proliferación de los locales de apuestas o el apoyo a actividades en los barrios como la organización de carreras populares, talleres infantiles o actividades culturales.

Igualmente, en lo relativo a la dinamización de empleo, el recorte aprobado claramente condicionará el apoyo a personas en desempleo de larga duración en la mejora de su empleabilidad e inclusión en el mercado laboral.

«Estos recortes no acabarán con la FRAVM como organización, que con 42 años de historia a sus espaldas nunca había contado con un número tan alto de asociaciones federadas como las que tiene hoy, más bien, pone en peligro la intangible labor de las asociaciones vecinales, dedicadas a los vecinos y vecinas de los barrios más vulnerables de la ciudad. Ellas y ellos serán los verdaderos perjudicados de los planes y proyectos que se van a ver afectados», exponen.

«Una vez más, subrayamos que el dinero público que esta federación recibe del Ayuntamiento de Madrid desde 1988, año en el que fue declarada entidad de utilidad pública municipal, es destinado a recursos municipales concretos (como el Servicio de Dinamización Vecinal y el Servicio de Dinamización de Empleo), así como a iniciativas impulsadas en sus barrios por nuestras asociaciones federadas, a través de programas como los Planes Integrales de Barrio o el convenio para el Fomento del Asociacionismo y la Democracia Participativa», inciden desde la FRAVM.

Estos convenios y servicios van destinados a «reducir la enorme brecha territorial que aún persiste en los distritos de la capital y ponen el foco de su intervención en la población más vulnerable. De hecho, tanto los Planes Integrales de Barrio como el Servicio de Dinamización Vecinal (SDV) y el Servicio de Dinamización de Empleo (SdE), dos programas municipales que la FRAVM gestiona desde hace 15 y 10 años, respectivamente, operan en los lugares con más necesidades de la capital, como soporte y apoyo de miles de familias».

Solo de enero a octubre de 2019, más de 50.000 personas de 22 de estos barrios participaron en las actividades sociales, culturales y deportivas impulsadas por sus 22 dinamizadores vecinales, que también actúan en mediación comunitaria en bloques de vivienda con problemas de convivencia. En este marco, en 2018, el SDV intervino en 280 conflictos vecinales, de los cuales resolvió favorablemente para las partes el 70%, evitando la judicialización de los casos.

Por su parte, durante este año, los 9 técnicos del Servicio de Dinamización de Empleo han ayudado a buscar trabajo a más de 1.900 personas en situación de desempleo con dificultades de inserción laboral; y en el marco de los Planes de Empleo de Barrio, que sirven de referencia a ese servicio, centenares de personas desempleadas de 30 zonas populares han podido beneficiarse de cursos de formación ocupacional.

Supresión de ayudas a entidades sociales históricas

Vox no ha conseguido suprimir el 100% de las ayudas de la FRAVM, pero sí el de otras organizaciones y colectivos sociales que, «por su labor extraordinaria y amplia trayectoria, aparecen como parte imprescindible de la ciudad».

Es el caso de la FAPA Giner de los Ríos, que agrupa a centenares de asociaciones de madres y padres de alumnos, la Unión de Radios Comunitarias de Madrid y la Fundación Iniciativas Sur, «que lleva años realizando un trabajo excelente de inserción laboral en el barrio de Orcasitas».

Además, el Ayuntamiento ha recortado la financiación de una veintena de entidades de la talla de Arcópoli, Cruz Roja, la Fundación Mujeres o Plena Inclusión Madrid.

«Este tijeretazo supone -según la FRAVM- un golpe al tejido asociativo de la ciudad, que es precisamente lo que buscaba la formación ultraderechista Vox. Es evidente, por su trayectoria, orígenes y manifestaciones públicas, que este partido prefiere barrios sumisos y en blanco y negro, temerosos del extraño y lo diferente, en vez de los lugares solidarios, abiertos, acogedores, alegres y cohesionados socialmente que desde hace más de 50 años promueven las asociaciones vecinales con su impulso de la participación de la vecindad».

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