El Gregorio Marañón valida la terapia de presión negativa en la cicatrización de heridas complejas

Profesionales de enfermería de la Unidad de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo han mostrado la idoneidad de la terapia de presión negativa por vacío (TPN-VAC) en la cicatrización de heridas complejas en cirugía general y digestivo.

La utilización de esta terapia reduce el número de curas, controla el riesgo de infección y el dolor, facilita la movilidad y el confort del paciente, disminuyendo así la estancia hospitalaria.

Virginia Palacios, Rosa Mº Millán, Virginia Moreno, Alicia González, Dolores Maestre, Patricia Sánchez, Susana Velasco, enfermeras de la Unidad de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo y Purificación Pazos, jefa de enfermería de esa misma Unidad han obtenido el premio al mejor poster presentado en la III Jornada Nacional de Enfermería celebrado recientemente en Madrid con el título “Aplicación de la terapia de presión negativa en el abordaje de una herida compleja”.

El objetivo ha sido describir el proceso de cicatrización de una herida en un complicado caso clínico en el que el paciente operado de hernia inguinal con antecedentes de hipertensión arterial y EPOC, presenta además un posoperatorio complicado y múltiples reintervenciones.

Este paciente de 67 años ingresó en el Marañón con una hernia paracolostómica, y presentaba además una fistula con herida abdominal compleja a la que se le aplicó la terapia de presión negativa por vacío.

Un gran beneficio para los pacientes

Este procedimiento (TPN_VAC) es un sistema no invasivo que facilita la cicatrización mediante la aplicación de presión negativa en el lecho de la herida. El sistema se compone de una esponja porosa de poliuretano que se conecta mediante un tubo flexible y una ventosa, a una bomba de vacío fijándose con un apósito adhesivo. La bomba incorpora un reservorio para almacenar el exudado.

El vacío que se produce en la herida contribuye a su cicatrización, disminuye su tamaño y la protege de posibles infecciones. La aplicación de esta terapia evita además grandes intervenciones, reduce el número de curas y el dolor, así como una menor incidencia de complicaciones que suelen asociarse a este tipo de lesiones sin que la calidad de vida del paciente se vea afectada.

Según la jefa de Unidad de Enfermería de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo del Marañón, Purificación Pazos, la utilización de planes individualizados según las necesidades del paciente contribuye a la mejora continua del proceso asistencial. “Es necesario, para ello, que el personal de enfermería tenga formación para realizar el procedimiento, solventar dificultades y complicaciones obteniendo el máximo beneficio para los pacientes”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *