A 80 grados de las elecciones

por Rubén Couso, responsable de Comunicación de UPYD Madrid y cabeza de lista a la Asamblea de Madrid.

Uno de los mayores logros del Estado Español (no confundamos Estado con instituciones porque el Estado somos todos) es la evolución hacia una sanidad casi universal, en la que cualquier persona residente o de paso por España puede ser atendido por los servicios sanitarios públicos. Bueno, vamos a ser sinceros, el problema viene cuando una persona se sale de la media que considera que todas somos jóvenes, saludables y vamos a atención primaria por una gripe. No, no es así. Tener 17 sistemas de salud nos lleva por mal camino, porque cada sistema funciona como le place al consejero de turno.

Pero todo es maravilloso cuando se acercan las elecciones. Parece que es una primavera sanitaria que, además, en este caso coincide con la
primavera real. Es fantástico. A estas alturas vemos más promesas políticas que en 4 años de legislatura y, por supuesto, habrá quienes se lo crean. Nota al margen: si un político promete hacer algo para gobernar, no es un político, es un charlatán. La política lleva al parlamento las necesidades de la sociedad y todos los grupos políticos las atienden en debate.

En plena campaña electoral para los comicios nacionales, a algunas personas se les ocurre, de repente, cocinar maravillosas ideas de futuro (si llegan a gobernar o siguen en el gobierno) que transformarán de pleno la sociedad madrileña hacia un paraíso sanitario. Este es el caso de los hospitales y centros de salud de la Comunidad de Madrid, sí, pero no alcanzamos a entender los movimientos.

Hace dos años que el colectivo Urgencias y Emergencias de Madrid en Lucha está trabajando duro para mantener la calidad humana y profesional de la sanidad madrileña, al tiempo que denuncian una pésima gestión de los recursos públicos y el mal estado de las infraestructuras. Hace dos años que yo empecé a ir a apoyar a la gente de Urgencias La Paz, donde se inició la lucha a la que luego se incorporaron el resto de servicios de urgencias y emergencias públicas de la Comunidad, y hace dos años que seguimos esperando a que presidencia y consejería de sanidad de la Comunidad de Madrid se pronuncien y tomen cartas en el asunto. Han tenido dos años para
empezar un programa de reconversión, adaptación, renovación, reconstrucción e-lo-que-sea para mejorar el servicio de MadridSalud.

Sin acritud, con lo que le pagó Aguirre a Abascal para resultado cero en la Fundación y la Agencia cerradas, se podrían haber evitado situaciones como la vivida esta semana por la gente de CCOO, que casi les hacen un peeling y regeneración cutánea de máximo efecto, cuando una tubería reventó en su oficina del hospital y empezó a echar agua a 80º de temperatura. Cualquiera diría que unos días atrás estaban sin calefacción en Urgencias o que no vieron que algo podría pasar cuando salía agua con óxido de los grifos. Tampoco las
inundaciones en días de lluvia, ni la caída de falsos techos, ni las cucarachas, ni la falta de ambulancias, ni la falta de camas, ni la falta de personal.

Pero lo curioso es que a unos días de la campaña electoral autonómica se permiten sacar de la manga un proyecto millonario para un nuevo(?) Hospital La Paz que ya habían prometido mucho tiempo atrás (también estaría bien saber algo más de las concesiones millonarias a empresas externas, que no se dice nada y algo se intuye). Y ese nuevo hospital parece que tendrá casi el mismo número de camas que el actual con plantas cerradas; es decir, que reducirá su capacidad. Está a punto de reventarme la cabeza, no entiendo nada, los servicios de urgencias colapsados porque no hay camas de planta (efecto embudo) y la solución es crear menos plazas. ¿Dónde está la mejora?

A 80º de las elecciones, espero que no suban a 100º porque la olla revienta y nos quemamos todos, ahí sí, de manera universal.

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