Madrid, entre la oportunidad y la frugalidad

por Daniel García-Quismondo.

Queden ustedes con el titular, que lo desarrollamos ágiles: La gestión del gobierno municipal de Ahora Madrid ha sido lamentable desde que el PSOE les diera la llave de la ciudad más importante de España.

Una llave que quedaba en manos de varios grupúsculos diferentes ideológicamente y en la praxis, una muestra seleccionada de un espectro amplio de la izquierda, que conforman un batiburrillo de concejales, en muchos casos sin experiencia y/o capacidad para asumir las funciones que se les supusiera. Comandados por la Excelentísima Alcaldesa Entrañable Doña Manuela Carmena, con su aura de poster pop art retro, empezaron pronto a despuntar en el arte de la pifia y el encallamiento.

Manuela, al timón de la izquierda medio comunista, medio aburguesada, capeaba el temporal de imputaciones y traiciones, que parte de su equipo, impuesto por el de Galapagar, le iban administrando a dosis pequeñas pero letales. En estos días de listas y conjuras, a algunos les extraña que Manuela corriera a acunar a Iñigo, huyendo de la estela morada de Pablo. Para nada ha sido un gesto improvisado, más bien una venganza a fuego lento vendida para asegurar una victoria, que inequívocamente, quede en nada en Mayo por varios motivos.

El primero, y más simple de explicar, es que Manuela subestima las bases de Podemos y los ritmos circadianos del partido. Divide y vencerás no es siempre un lema fácil de inocular en las bases que sienten que el poder de las ideas ya no son círculos, si no algunos egos más grandes que unas siglas.

El segundo motivo de la posible derrota de Más Madrid o Ahora Madrid o lo que quieras Madrid, es simplemente que la gente no olvida.
A la gente no le puedes asfaltar el último mes una calle que lleva cuatro años viendo con socavones y descuidada. A los vecinos no les puedes decir que han sido invadidos por la basura en sus calles, parques y jardines, por un pliego de un contrato de hace seis años. Corrijo, se lo puedes decir, de acuerdo, pero se espera una solución. Se presupone que el problema genera una alternativa, y si no es así, pierdes la confianza.

El pueblo no entiende por qué si tenemos superávit se pagan igual o más impuestos, como en el caso del IBI. No se entiende que muchas de las inversiones de los distritos por áreas hayan quedado sin ejecutar. Como muestra, un 39.9% realizado en 2019, según datos del portal del Ayuntamiento de Madrid.

La capital de España ha perdido cuatro años, sumando a alguno más de gobiernos anteriores, para tener un modelo de ciudad, vanguardista, cosmopolita e inteligente. Una ciudad que haga sombra a la City y que se ponga al frente de los avances tecnológicos, sociales y arquitectónicos que una gran urbe debe afrontar.

Se ha perdido la oportunidad de luchar por mejorar el aparcamiento o la movilidad, por hacer un plan a nivel regional que implique un diseño inteligente y una mejora de la comunicación entre infraestructuras de las diferentes administraciones y que no implique sólo las restricciones ya conocidas, sino que lleve intrínseco una planificación y los incentivos necesarios.

No se ha escuchado a los diferentes actores para poder crecer como ciudad combatiendo la contaminación. Se han tomado medidas sin un planteamiento o un estudio serio. Simplemente, restringiendo a corto plazo sin satisfacer las verdaderas necesidades.

No se han construido grandes o medianas infraestructuras prometidas como centros de mayores o bibliotecas. Hasta las obras más básicas en centros de enseñanza han llegado tarde impidiendo el normal funcionamiento de las escuelas en casi todos los distritos. Se ha defraudado en cuanto a las políticas sociales, empezando por las viviendas sociales y siguiendo por el ratio de trabajadores sociales o el cuidado de los más necesitados.

Los centros deportivos han sido descuidados. Los centros de mayores cada día están más llenos. Las instalaciones deportivas básicas han necesitado cuatro años para ser reparadas. Las prioridades presupuestarias han sido el aumento del gasto en las fiestas de los barrios y el aumento en propaganda. Curiosa estrategia que complementa el aumento de los asesores a dedo y el de las redes clientelares, que con tanta ansía, Iñigo explicaba en su famoso vídeo casero.

La gran obra de la era Carmena ha sido ampliar las aceras de la Gran Vía y hacer “a medias” Madrid Central. Y no parece que haya convencido a todo el mundo. Porque, por ejemplo, ni ha podido satisfacer algunas demandas de colectivos ecológicos, e incluso ciclistas. Que también se sienten defraudados. Añadimos a la lista de frustraciones los foros locales y los presupuestos participativos. Que han requerido mucho esfuerzo del personal del Ayuntamiento y mucha ilusión de los vecinos para los resultados tan paupérrimos de ejecución y satisfacción.

Madrid no necesitaba gastarse cantidades ingentes de dinero público como en épocas pasadas. Madrid necesitaba ganas, ilusión, planificación y frugalidad. Madrid necesitaba la oportunidad que merece para ser la ciudad puntera que queremos.
En Mayo tenemos una nueva oportunidad para decidir qué Madrid queremos.

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