Pobreza: la herencia no deseada

por María del Carmen Alemany Panadero, trabajadora social y periodista

Mis usuarias del Centro de Servicios Sociales de Usera son en su mayoría mujeres latinoamericanas en situación vulnerable. Madres solas, con empleos precarios, ingresos de 300–400 euros al mes, residiendo en viviendas compartidas con otras familias, sin calefacción en invierno y viviendo situaciones como desahucios, alquileres ilegales, abusos laborales, empleo sin contrato, etc. Casi todas reciben unos ingresos muy inferiores a los 684 euros que el indicador AROPE señala como umbral de la pobreza. La mayoría acuden para solicitar las becas de comedor escolar, la RMI o la emisión de un informe social para acudir por alimentos a entidades benéficas.

Muchas de estas madres también nos solicitan ayuda para sus hijos. Asistencia de los educadores sociales, apoyo escolar, centros de día municipales o integrarse en el grupo de adolescentes del CSS. Estos niños están creciendo en un entorno social adverso, marcado por situaciones de pobreza, soledad, largas ausencias de sus progenitores, falta de calefacción o de suministro eléctrico, hacinamiento de varias familias en el hogar, microrracismos en la escuela y falta de materiales y recursos educativos. Un 20% de los menores de Usera se encuentran en un proceso de intervención social. La pobreza en España se transmite de generación en generación, sin que estos niños y adolescentes encuentren vías para salir de esta situación. Esto se conoce como transmisión intergeneracional de la pobreza.

El estudio Infancia, familias monoparentales e inmigración latinoamericana en Barcelona (Alcalde y Pávez, 2013), muestra que los niños latinoamericanos de hogares monomarentales se hallan en una situación de alto riesgo. La carencia de materiales para el aprendizaje, el entorno físico (hacinamiento en pisos compartidos, viviendas en mal estado, pobreza energética) y la falta de acceso a actividades extraescolares afectan al rendimiento escolar y a su integración social. Por su parte, el informe Necesita Mejorar de Save the Children (2016) denuncia la concentración de alumnos migrantes o de etnia gitana en determinados centros educativos. Esto lo corroboran sendas advertencias del relator especial de la ONU para el racismo, que denuncian la segregación de migrantes en determinados barrios y escuelas. En Madrid existen una serie de colegios denominados Centros Prioritarios y de Especial Dificultad. Se trata de centros educativos que poseen más de un 50% de alumnos migrantes o de etnia gitana. Los dos distritos madrileños con más Centros Prioritarios son Puente de Vallecas y Usera. Por todo ello, los niños y adolescentes de familias migrantes de los distritos del sur de Madrid son una población altamente vulnerable, ya que su situación sociofamiliar, económica y educativa posee todos los indicadores de riesgo. Estos menores se hallan en riesgo de sufrir pobreza, fracaso escolar, abandono escolar prematuro, caer en conductas de riesgo, consumo de drogas o alcohol e incorporación a bandas latinas.

El estudio «La transmisión intergeneracional de la pobreza» de la Fundación FOESSA constata que la pobreza se hereda, y que no es extraño que los Centros de Servicios Sociales y ONG estén hoy atendiendo a los nietos de los usuarios de antaño. La pobreza va muy vinculada al complejo fenómeno de la exclusión social en el que concurren factores económicos, laborales, educativos, familiares, relacionales, y políticos. Este informe señala que el fenómeno de la exclusión social pone en evidencia el mito de la igualdad de oportunidades y el de la desaparición de las clases sociales. La igualdad de oportunidades no es real, y las clases sociales siguen existiendo. Los padres con una situación privilegiada buscan la mejor educación y las mejores oportunidades para sus retoños, y aquellos que se hallan en situación de desventaja no gozan de acceso a ese nivel educativo ni a las mismas oportunidades. La movilidad social en España es escasa. La proporción de hijos que permanecen en la clase social de sus padres es elevada (FOESSA, Marqués y Herrera, 2010 , Davia et al, 2013, Cueto et al, 2015) y la proporción de hijos que obtienen logros educativos equiparables a los de sus padres es también alta (Moreno 2011). Estos resultados cuestionan la existencia real de la igualdad de oportunidades, y de la meritocracia en sí misma (no es fácil argumentar que el ascenso social se produce en base a méritos propios cuando se heredan tan claramente las condiciones de los padres). Todas las investigaciones realizadas corroboran la transmisión intergeneracional de la pobreza.

“La transmisión intergeneracional de la pobreza disminuye el nivel de igualdad de oportunidades del que gozan los individuos. En el caso extremo de una sociedad en la que nacer en un hogar pobre condene al individuo a ser pobre de por vida, se estaría ante una situación gravísima, los pobres no tendrían ninguna posibilidad ni esperanza de salir de la pobreza, ni ningún incentivo para esforzarse y mejorar, lo que además de ser sumamente injusto podría producir graves conflictos sociales.” (INE, 2008).

En la transmisión de la pobreza de padres a hijos también es fundamental el rol de las instituciones que impulsan o se benefician de dicha transmisión de la pobreza.

  • Un sistema educativo que segrega alumnos en colegios-gueto e incluso en clases-gueto dentro de un mismo centro educativo (he conocido institutos que concentran a todos los niños migrantes o con dificultades de aprendizaje en 1ºE o en 2º E, dejando el resto de aulas para otro tipo de alumnado, ante la indiferencia de la Inspección Educativa).
  • Un mercado laboral que segrega y clasifica a los trabajadores creando amplias capas de “trabajadores pobres”, mano de obra barata para su explotación. Muchas trabajadoras latinoamericanas o africanas no tienen acceso a empleos bien remunerados pese a traer titulación de su país de origen. Algunas empresas tienen empleados durmiendo en las calles.
  • Un sistema de protección social que excluye a determinados usuarios de ayudas (la Comunidad de Madrid suspende la RMI a muchas familias por detalles menores o con notificaciones poco claras, lo cual deja en la indigencia absoluta a cientos de familias. El IVIMA no permite el acceso a la vivienda protegida a aquellas personas que viven en ocupación irregular, con lo que se imposibilita que regularicen su situación. La protección del recibo de la luz depende del criterio del trabajador social de turno, por lo que unas familias tienen acceso a este derecho y otras no. Muchas ayudas dependen del criterio del profesional, por lo que unos usuarios las perciben y otros, en igualdad de condiciones, no tienen acceso a ellas).
  • Una clase política que apoya y fomenta la desigualdad, la segregación urbana y la aparición de barrios ricos y pobres. Las decisiones políticas fomentan la gentrificación y la turistificación de barrios, la expulsión de vecinos en situación precaria para atraer turistas adinerados.
  • Unos legisladores que diseñan políticas sociales y fiscales excluyentes. En la Comunidad de Madrid existen deducciones fiscales en el IRPF por escolarizar a los hijos en un colegio privado puro (no concertado) o por pagarles clases privadas de inglés, pero no existen deducciones por la compra de material escolar básico, vestimenta y calzado básico, o apoyo escolar para niños con necesidades educativas. El sistema fiscal en Madrid está claramente diseñado para beneficiar a las familias adineradas. Un colegio privado no es una necesidad existiendo una amplia red pública e incluso concertada, por lo que no es fácil argumentar que deba ayudarse a esas familias con dinero público. Un logopeda o el apoyo escolar sí constituyen una necesidad y no lo cubre ninguna ayuda. Sería interesante realizar un análisis de las razones que llevan a los políticos a priorizar unos colectivos sobre otros, para subvencionar la escolarización en centros privados puros antes que la necesidad de equipamiento básico para familias sin recursos.

En el informe de FOESSA se subraya que el impacto de la pobreza aumenta en los hogares con niños. La debilidades del mercado de trabajo, las carencias de los sistemas de protección social, la falta de voluntad política, el elevado precio de los cuidados infantiles, las dificultades de conciliación, las dificultades para el ascenso social o laboral de muchas madres solas, son algunas de las causas. Las ayudas económicas en España son reducidas, y como ya hemos visto, la normativa apoya a familias en otro tipo de situaciones. Diversos estudios corroboran el aumento de riesgo de pobreza en hogares con niños. España es uno de los países de la UE con una tasa de pobreza infantil más elevada. Uno de cada tres menores en España se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Se trata de un problema sistémico y estructural en nuestro país, en el que destaca la inacción, ineficacia y falta de voluntad de los poderes públicos. La variable de género también influye. Las familias más vulnerables son las encabezadas por una mujer sola. Así se puede comprobar en el informe Más solas que nunca: la pobreza infantil en familias monomarentales (2015) de Save the Children. Los hogares encabezados por mujeres solas son los más afectados por la pobreza y la exclusión social. Estos niños crecerán en hogares y barrios pobres y excluidos, en colegios “prioritarios o de especial dificultad”, serán adolescentes en situación de riesgo y adultos pobres. Y así el ciclo de la pobreza comienza de nuevo. Una nueva familia usuaria de los Servicios Sociales y/o de las entidades benéfico-asistenciales que pueblan nuestros distritos y barrios. La pobreza como herencia familiar.

El mito de la igualdad de oportunidades y de la meritocracia

El derecho a la igualdad de oportunidades y la meritocracia son, hoy por hoy, más una aspiración o un principio que un derecho. Muchos niños de Usera, Latina, Villaverde, Villa de Vallecas, Puente de Vallecas, San Blas, Cañada Real, no tienen acceso a una igualdad de oportunidades real ni a hacer valer sus méritos o capacidades en igualdad de condiciones. El éxito en la vida depende en gran medida de en qué familia o barrio nazcas. La igualdad de oportunidades no existe y las clases sociales están más vivas que nunca.

Al tratarse de una problemática multidimensional, las soluciones son complejas, y en ellas hay que tener en cuenta las luchas de poder e intereses de los diferentes grupos. Es complicado eliminar privilegios a determinados sectores, y siempre se encontrará una fuerte resistencia. Ante las urnas, cada ciudadano termina votando a aquellos que apoyan sus intereses, y las personas en situación privilegiada no suelen apoyar a quien promete aumentar los recursos para las personas más desfavorecidas, por si ello supone perder privilegios para sus propios hijos. Esta lucha de poder queda claramente plasmada en el mapa electoral de Madrid: azul en la mitad norte, rojo en la mitad sur. Y en el mapa social publicado por el Ayuntamiento de Madrid, que muestra claramente a un norte rico y a un sur extremadamente vulnerable.

Imagen: Segundo Enfoque | medium.com

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