Un compromiso y una vocación únicos: salvar vidas. Aceptar la discrepancia, sabiendo que un problema tan complejo como la migración y el refugio no puede concitar unanimidades, pero no dejando que la controversia sea un elemento que lo enquiste.

Así podría resumirse el mensaje que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha lanzado esta mañana durante la conferencia Los Pactos Mundiales sobre Migrantes y Refugiados 2018: Pactos que salvan vidas, en la que también han participado el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el presidente  de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, y la filósofa Adela Cortina.

“Sepamos aceptar la discrepancia porque cuando las problemáticas son tan difíciles, la unanimidad no es lo mejor”, ha subrayado Carmena al tiempo que añadía: “aceptemos que todos queremos acabar con esto, pero no todos tenemos la misma visión. Seamos capaces de hablar, de hacer programas para hacer realidad esos objetivos de acogida, sabiendo que tenemos que encontrar unos términos en los que la controversia no sea áspera ni provoque enfrentamientos, que no nos convierta en bloques ante un problema que lo que hay que hacer es solucionarlo”.

La alcaldesa ha agradecido a Osoro haber propiciado la celebración de un acto como el de hoy y ha reconocido la trascendencia de la llamada a la unidad realizada por el Papa.  “Ese discurso moral desde la cúspide la Iglesia nos da una perspectiva nueva y trascendente”, señaló.

“La democracia solo es posible si tiene un arraigo en valores” y, en ese sentido, ha reiterado la importancia del llamamiento a la unidad realizado por el Papa.  “Que se haya elevado la voz del papa Francisco, llamándonos a todos los que tenemos responsabilidades políticas a sentarnos en una mesa bajo la cobertura de lo que significa Naciones Unidas para hacer un pacto sobre la inmigración es una llamada importantísima”.

Orgullosa de la solidaridad española y madrileña

Carmena ha destacado la trascendencia de la respuesta de la sociedad ante dramas como el de los refugiados. “Ayer, ha reconocido, sentí un orgullo extraordinario de ser española, de saber que, en un momento que estaban cerradas las fronteras a las más de 600 personas que estaban en el Aquarius,  España diera esa imagen extraordinaria de solidaridad”.

Una imagen más visible hoy pero que ha sido continua a lo largo de los meses.  “Ese orgullo lo he sentido también en otros  muchas ocasiones cuando de una forma más callada, con un Gobierno u otro, la Marina española, el Ejército, la policía han recogido a muchos más inmigrantes”, ha proseguido.

“La implicación de Madrid con el refugio ha sido constante”. Desde los primeros compromisos del Gobierno central con los organismos europeos, en la fachada de la sede municipal se colgó el cartel de bienvenida a los refugiados. “Quiero pensar que a alguna de esas personas que se han jugado la vida y están esperando a salir de un campo de refugiados sin saber cuándo lo harán, alguien les diga que hay una ciudad como Madrid que está dispuesta a acogerles”.

“Esa vocación de abrazo quiere la alcaldesa que se convierta en el icono que identifique en todo  momento a la ciudad y de hecho será el logotipo que quiere lanzar el Ayuntamiento”, a lo que ha añadido que “deseamos que sean dos brazos, porque queremos que sea un icono de integración y acogida en todos los terrenos”.

En un país democrático como España, la sociedad tiene la obligación, para Carmena, de respetar un valor inherente a la democracia: el principio de mirar a todo ser humano. “Hay que hacer que se acabe ese desprecio absoluto por la vida humana, no podemos seguir anestesiados.  En Madrid no lo estamos”.