“Cementerios vivos” en la Feria Internacional del Turismo (FITUR) de Madrid

La Asociación de Funerarias y Cementerios Municipales presenta esta semana en la Feria Internacional de Turismo en Madrid, que se celebra hasta el domingo, su portal www.cementeriosvivos.es, un lugar en el que se ofrecen datos e imágenes sobre el rico patrimonio de los recintos funerarios de las ciudades españolas. Arte, historia, paisajes, costumbres son los hitos de esta web que responde al interés de los numerosos visitantes y turistas que acuden a los cementerios a contemplar sus obras escultóricas y arquitectónicas, sus jardines, las tumbas o panteones de personajes ilustres de  renombre nacional.




Un palacio nazarí con vistas a Sierra Nevada, un monumento singular a los últimos de Cuba y Filipinas, cisternas romanas del siglo I, museos al aire libre, edificaciones modernistas frente al mar Mediterráneo o arboledas y composiciones florales. Estos son algunos de los muchos encantos que los cementerios ofrecen a quienes los visitan y se pasean por sus calles con intención de conocer el carácter de la población de la localidad que rinde en estos recintos el último homenaje a sus antepasados.

“Cementerios vivos” propone un recorrido tranquilo, descubriendo la estética de la memoria, el simbolismo de sus construcciones, los mensajes rememorativos, las modas funerarias, contemplando las panorámicas de los que asoman al mar. También se pretende informar a la sociedad de las actividades que en estos lugares se organizan, aprovechando los espacios amplios llenos de vegetación. Visitas (guiadas, nocturnas, teatralizadas) conciertos, ballet, lecturas de poesía, concursos, eventos deportivos, incluso.




Almudena

El cementerio de La Almudena, uno de los más grandes de Europa, es un ejemplo claro de monumentalidad y riqueza paisajística. Fue inaugurado en el siglo XIX con cierta urgencia, a raíz de una epidemia de cólera que se extendió por toda Europa. El proyecto ya estaba en marcha: Los arquitectos Arbós y Urieste habían diseñado una necrópolis en terrenos del este de la ciudad, para sustituir a otros recintos que estaban clausurándose tanto por las medidas oficiales de sacar los enterramientos del centro de la villa como por el crecimiento demográfico y la construcción de los nuevos barrios del Ensanche.

En principio fue denominado Cementerio de Epidemias, título que hoy se conserva. La primera inhumación fue la del pequeño Pedro Regalado, el 15 de junio de 1884. Ese año se cerraron siete de los once camposantos de Madrid. Se mantuvieron las sacramentales de San Isidro, San Justo, Santa María y San Lorenzo.




La primera fase de la Almudena ocupaba 250.000 metros cuadrados, siendo las unidades de enterramiento sepulturas, panteones, criptas y mausoleos. Esta fase contenía también el Cementerio Civil, donde fue enterrada Maravilla Leal González ese mismo mes de junio. Supuestamente, esta joven se suicidó y por esa razón se denegó su descanso en la parte católica. Esta parcela fue el reducto de la heterodoxia española, del inconformismo, de los reivindicadores obreros. En su tierra yacen los restos de Pablo Iglesias, Jaime Vera, Salmerón, Pi y Margall, Largo Caballero, Blas de Otero y una de las tumbas más visitadas, la de Dolores Ibárruri Gómez, la Pasionaria, entre otros.

La segunda fase se inauguró el 18 de julio de 1925, con una extensión de 475.000 metros cuadrados. En esta zona hay un componente histórico relevante por sus edificios, la simetría de construcción de las secciones de nichos y grupos de sepulturas, panteones, etcétera. Este año se dio por inaugurada oficialmente toda la necrópolis, que hubo de ser ampliada en años posteriores. En 1959 se añadieron 357 000 metros cuadrados más y se dotó al cementerio de un horno crematorio realizado por Pedro Domínguez Ayerdi.

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