El Club Natación Moscardó entregará este miércoles más de 5.600 firmas a Carmena para evitar su desaparición





El Club Natación Madrid Moscardó entregará mañana miércoles, 11 de enero a las 13:30 horas, las más de 5.600 firmas que se han recogido para salvar al club.

Además, según explican intentarán hacerle llegar directamente las firmas a Manuela Carmena para pedirle una solución que sea viable para salvar a los 37 trabajadores así como a los más de 2.500 usuarios, entre ellos, todos los deportistas “que han llevado con orgullo el nombre de Madrid por toda la geografía española, Campeonatos de Europa, Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos”.

Por ello, animan a la asistencia para “hacer que Manuela Carmena nos reciba tras haberle pedido multitud de veces una reunión cara a cara y no haber obtenido respuesta”.

Desde hace unos meses, el CN Madrid Moscardó vive con la incertidumbre de no saber qué va a pasar con ellos. Las obras iniciadas este verano por el Ayuntamiento de Madrid en la piscina cubierta han dejado sin lugar de entrenamiento y sin apenas ingresos a este club madrileño que ni siquiera sabe si va a poder acabar la temporada.

En 1993 el Ayuntamiento de Madrid cedió al CN Madrid Moscardó la gestión del Centro Deportivo Municipal Moscardó durante un periodo de cinco años para ahorrar costes a los madrileños y así impulsar la actividad y el nivel de este club de barrio. Una vez finalizado ese tiempo, el convenio continuó en vigor de manera tácita.




Desde entonces, el CN Madrid Moscardó vive de una manera ciertamente ‘ilegal’, gestionando un espacio público que, gracias a las clases de natación y las cuotas de sus deportistas han ido manteniendo la entidad y la propia instalación ya que, desde hace años, el Ayuntamiento dejó de hacerse cargo de su mantenimiento y sus reparaciones. Al final, y de una manera casi impuesta, el Moscardó, interesado en seguir arraigado en el barrio de Usera y disponer de espacio para sus entrenamientos, ha seguido al frente de la gestión del centro municipal, sin recibir inversión pública, y reuniéndose año tras año con el Ayuntamiento para formalizar esa situación, algo que nunca llegó a realizarse.

Los gastos que conlleva una instalación de esta magnitud, la bajada de tarifas municipales y la reducción de usuarios en los últimos años se han convertido en añadidos que provocan que mantener la instalación resulte muy complicado. La situación empeoró el pasado mes de junio, cuando se descubrió que la cubierta de la piscina estaba muy deteriorada y que ponía en peligro la seguridad de los trabajadores, deportistas y socios.

Una reparación con un coste tan elevado que el club ya no podía asumir (más de medio millón de euros). En este momento es cuando el Ayuntamiento de Madrid decidió hacerse cargo, no sin antes anunciar que quería volver a asumir la gestión del Centro Deportivo Municipal Moscardó a través de un proceso de remunicipalización que aún no se ha llevado a cabo, a pesar de que las obras llevan meses iniciadas.

Una situación crítica

Con el cierre de la instalación, los trabajadores del CN Madrid Moscardó están bajo un ERTE que finaliza en el mes de febrero. Las obras debían haber acabado en septiembre, pero el estado de la cubierta era tan deplorable, que esto no sucederá hasta, por lo menos, el mes de abril, según informó la concejala del distrito de Usera, Rommy Arce.Esto pone en una situación crítica tanto a los trabajadores como al propio club, ya que se les acaba el tiempo.

Por un lado, los trabajadores podrían llegar a perder su trabajo, ya que las clases de natación seguirán paradas cuando finalice el ERTE; por otro lado, el club no deja de perder dinero, puesto que sigue pagando los salarios así como los viajes de los grupos de competición, y los cuotas de los deportistas no son suficientes para poder mantener todos esos gastos durante mucho tiempo más; y por último, tras ese proceso de remunicipalización que el Ayuntamiento de Madrid aún no ha formalizado, no se concreta si se mantendrán esos puestos de trabajo o los medios de entrenamiento de los deportistas.

Todos estos problemas se suman a que, desde septiembre, los grupos de competición, tanto de waterpolo como de natación, han tenido que buscar otras instalaciones donde poder seguir entrenando. Todos los deportistas, de una manera u otra se han visto perjudicados, entrenando en malos horarios o compitiendo en piscinas a las que no están acostumbrados. Aun así, y con toda esta tormenta que tienen encima, siguen rindiendo al máximo nivel, a pesar de que, incluso, se haya planteado la posibilidad de que el club no pueda llegar a asumir los costes que conllevan la participación en Campeonatos de España o en Ligas Nacionales, entre otros.




Una situación complicada que viene dada desde hace muchos años y que, llegado este momento, puede hacer que desaparezca uno de los clubes más antiguos e importantes de la Comunidad de Madrid.

 

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