La ilustración científica seduce a los participantes en la Semana de la Ciencia del Jardín Botánico de Madrid





El Real Jardín Botánico-CSIC ha puesto el punto y final a las actividades que ha organizado con motivo de la XVI edición de la Semana de la Ciencia. Este año ha querido rendir un tributo a la labor de la ilustración científica a lo largo de la historia, principalmente en las grandes expediciones científicas, con este programa de divulgación que se ha prolongado durante dos semanas bajo la coordinación de la Fundación madri+d, el patrocinio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la colaboración de Il-lustra ciencia.

Talleres de dibujo botánico para todos los públicos, que han incluido una visita al Archivo y la Biblioteca para ver algunos de los ejemplos de ilustración botánica más relevante, una explicación de la historia de la ilustración botánica sobre la colección de dibujos del mismo, y el taller en sí en el que los participantes han aprendido a ver el mundo vegetal desde la perspectiva de un dibujante y a plasmar sobre el papel aquello que observaban, han colgado el cartel de “completo” las dos semanas.

También los talleres de fin de semana ‘Ven y dibuja una planta’, dirigidos a familias con niños entre 8 y los 12 años de edad, han resultado un éxito de participación los domingos 13 y 20 de noviembre. Aquí se ha enseñado cómo se dibuja una planta desde el punto de vista de un científico. De una manera amena y divertida los niños, acompañados de sus padres y tutores, han aprendido a realizar sencillos dibujos de plantas en los que daban forma a sus observaciones previas.

No te pierdas “El Arte de la Botánica”

En ese homenaje del Botánico a la ilustración científica, la exposición ‘El Arte de la Botánica. Ilustraciones de plantas en la historia’, organizada con motivo de esta Semana de la Ciencia, se puede seguir visitando en el Paseo Carlos III  hasta finales de año. Una muestra al aire libre que, abonando la entrada de acceso al Jardín, nos recuerda, por ejemplo, que los dibujantes acompañaban a los expedicionarios en sus excursiones, porque para obtener una imagen fiel de la planta era necesario pintarla del natural. Los trabajos llevaban un ritmo muy severo en el campo: tenían que realizar los dibujos rápidamente para aprovechar la luz del día.

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