Manuela Carmena se compromete a “no mirar para otro lado” y atender las necesidades básicas de las personas





La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha expresado hoy su renovación del “Voto de la Villa a la Virgen de la Almudena”, en el transcurso del acto desarrollado esta mañana en la Plaza Mayor para conmemorar la festividad de La Almudena, patrona de la ciudad de Madrid. Carmena ha expresado en este Voto su compromiso a “no mirar para otro lado ante las necesidades primarias de tantos seres humanos, tanto de nuestra ciudad, como allende de nuestras fronteras. También es de justicia”.

En el acto también han estado presentes las portavoces municipales de los distintos grupos políticos en el Ayuntamiento, Purificación Causapié, Esperanza Aguirre y Begoña Villacís; diversos concejales de la corporación municipal; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Carmena ha señalado que en este día quería recordar a “un mensajero de luz, un hombre bueno, al Papa Francisco”, que en el anuncio del Año Santo de la Misericordia “dirigido a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyente y no creyentes”, centró su mensaje en el Sermón de la Montaña, La alcaldesa de Madrid ha explicado que “ése es un mensaje que pretender aportar luz y coraje en un mundo tan desigual y convulso como el que vivimos, un mensaje que intenta sabiamente aunar justifica y misericordia, tan vinculado al ámbitos de los derechos humanos”.

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Por ello, Manuela Carmena ha señalado su compromiso de “hacer comunidad con los refugiados, de garantizar la asistencia sanitaria a los sin papeles, de acompañar a las personas que están privadas de libertad sean por sanciones penales o por razones administrativas”. Finalmente, también ha expresado su compromiso de “no huir de la experiencia de sufrimiento del otro, de reconocerle en su dignidad, de afirmar que nada de lo humano nos puede ser ajeno”.

La alcaldesa Carmena ha finalizado su intervención señalando que “estamos dispuestos a intentar todo esto con alegría, con respeto y con el convencimiento de que el otro –para los creyentes- es un hijo de Dios y por tanto, un hermano del alma del que soy corresponsable y para todos nosotros, seamos o no creyentes, es una riqueza y una oportunidad para seguir mejorando nuestra ciudad”.

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